La cancha Marte 1 de Medellín vibró con el arranque de la Copa Valores Fides-Panathlon. Allí, futbolistas con discapacidad intelectual procedentes de Rionegro, Envigado y Medellín fueron sorprendidos por la presencia de un cuerpo técnico de lujo: Jorge Horacio Serna, Javier Álvarez, Carlos Navarrete, Juan Carlos Ángel, Arturo Boyacá y Humberto Sierra.
Tras el sorteo, cada entrenador conoció a sus dirigidos: jóvenes con discapacidad intelectual reforzados por dos jugadoras convencionales por equipo para el desarrollo del torneo que este sábado coronará a su campeón.
Uno de los más entusiasmados desde su llegada fue el jugador Juan Antonio Aristizábal, de 24 años, quien arribó con sus guantes de arquero y no se los quitó en ningún momento. Emocionado, este joven con autismo se confiesa hincha de Atlético Nacional y admirador de David Ospina, a quien sigue en cada club donde ha militado.
“Me gusta ser arquero porque soy fanático de dos referentes: David Ospina y el argentino Franco Armani, quien volvió a mi equipo”, relata Juan Antonio, cuyo sueño es ser campeón de un certamen donde las jugadas y los goles se celebran con el corazón. Al igual que sus compañeros, anhela jugar algún día en el Atanasio Girardot, el mismo escenario donde brillan sus ídolos.
El fútbol no es la única pasión de Juan Antonio. También se desempeñó como Consejero Municipal de Juventudes por la Junta de Acción Comunal de San Antonio de Pereira, espacio desde el cual promovió programas y actividades para personas dentro del espectro autista.
En el sorteo, a Juan Antonio y al grupo de Rionegro les correspondió como estratega el profesor Carlos Navarrete, extécnico de Atlético Nacional, quien expresó su alegría por sumarse a la iniciativa: “Es una experiencia nueva para mí, aunque ya conocía la labor porque mi tío Joaquín, también entrenador profesional, estuvo vinculado a Fides y lo acompañé en un certamen nacional en Medellín. Siempre quise vivir algo así con personas tan maravillosas y de corazón tan bondadoso; por eso agradezco la invitación”.
Al estratega le sorprendió el deseo competitivo y la ilusión de victoria de sus dirigidos. Incluso vivió un momento que lo transportó a sus épocas en el fútbol profesional, pues tras definir la alineación inicial, la decisión generó algunos disgustos.
“Los chicos que dejé en la banca de suplentes no estaban muy contentos”, comentó entre risas.
Los seis conjuntos participantes -bautizados con los nombres de Amistad, Juego Limpio, Respeto, Excelencia, Igualdad y Valentía- disputan encuentros de dos tiempos de 20 minutos para definir este sábado al campeón.
Entre gambetas, pifias, remates desviados y goles insólitos avanza un torneo que, más allá de la competencia, busca brindar inclusión a quienes disfrutan el fútbol y ven la vida desde una perspectiva diferente.
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