Los padres de Cristóbal Giraldo Ríos han mostrado, desde hace 5 años, un respeto y una responsabilidad admirables para acompañar a su hijo a los entrenamientos de tiro con arco, un deporte que empezó a practicar por recreación y que luego, por la sagacidad para dar casi que en el blanco con sus flechas, se convirtió en su pasión.
Pero lo que nunca se imaginaron Julián, publicista, y Catalina, administradora de empresas, era que Cristóbal se fuera a convertir “en todo un maestro para ellos”, mucho más camino hacia al alto rendimiento, pues de deporte no sabían absolutamente nada hasta que el menor enfocó sus metas hacia él. Entre ellas, como lo expresa, “ser campeón olímpico”.
Y con todo lo que conlleva ese proceso han aprendido de su hijo más paciencia, perseverancia y soñar en grande.
“Si le dicen que dispare 200 flechas, él lanza 250, o cuando todos sus compañeros dan diez vueltas a la cancha, Cristóbal hace once, y todo es por motivación propia. Después de sus rutinas en el campo de tiro llega a la casa y continúa con sus entrenamientos personalizados. Es una persona que tiene muy claro lo que quiere y lo que tiene qué hacer para conseguirlo”, sostiene Julián.
Catalina comenta que les genera alegría saber que Cristóbal, en las diferentes áreas que se desempeña, es un chico respetuoso, constante y rendidor, y por tal motivo lo apoyan en su vocación de convertirse en uno de los mejores arqueros de arco de Colombia.
Por lo pronto, gracias a sus avances y gratos resultados, el joven de 15 años de edad tendrá la oportunidad de competir en la cuarta edición de los Juegos Suramericanos de la Juventud, que se celebrarán en Ciudad de Panamá entre este 12 y 25 de abril.
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“Me siento muy feliz, emocionado de saber que voy a representar a Colombia en unos Suramericanos. Recuerdo que empecé disparando con arcos de fibra de vidrio en el Inder Envigado hace cinco años, como recreativo, y ya luego, al ganar una competencia en Comfama de Copacabana, me decidí a meterme al tema competitivo”, sostuvo el joven, quien ha sido guiado por la ahora entrenadora Carolina Aguirre, que compitió en los Olímpicos de Río-2016.
“El cambio de arco fue duro al principio pero ya luego me fui acostumbrando”, manifiesta Cristóbal, quien comanda la “Next Gen” de una especialidad en la que Colombia ya ha brindado triunfos en el ámbito internacional y que con arqueros como él espera lograr mayores satisfacciones.
Catalina le dice a su hijo que cuando ella sea grande quiere ser como él. “Es que es una persona con una disciplina impresionante. Su nivel de perseverancia, la resiliencia que tiene... Entonces nosotros, desde el desconocimiento absoluto, antes le agradecemos la oportunidad de poderlo acompañar”.
La madre indica que no ha sido complejo su proceso deportivo.
“Con su determinación y entrega, con tantas ganas de hacer todo bien sin descuidar nada, como el estudio, su recreación, su descanso... nos ha hecho fácil tomar la decisión de estar con él de cerca. Han sido cinco años que se nos han pasado rápido y lo que tratamos de hacer es ver cada etapa como un pedazo más del proceso, porque sabemos que es un deporte de largo aliento y en el que todavía le falta mucho”.
Para Julián es un premio al esfuerzo continuo el saber que el joven actuará en unos Suramericanos y en tan poco tiempo disparando competitivamente.
“No conozco a alguien que se esfuerce tanto como lo hace él. Llegó al mundo con una disciplina, motivación y enfoque envidiables. Este tipo de cosas son un premio a sus madrugadas, trasnochadas, a lo extra que entrega. Es una persona que tiene muy claro lo que quiere y lo que tiene qué hacer para conseguirlo”.
Y entre eso, Cristóbal apunta a una meta grande. “Quiero ser algún día campeón olímpico”, asegura con determinación el practicante de la modalidad de recurvo y quien cursa noveno grado en un colegio virtual para lograr una mayor intensidad en sus planes de entrenamientos deportivos.
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