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“Lo vivido en Copa Davis con Colombia ha sido maravilloso”: entrevista con Adriá Soriano, gestor del triunfo ante Luxemburgo

El tenista colomboespañol habla de su hazaña, por qué eligió representar a Colombia y del papel de sus padres.

  • El tenista colomboespañol Adriá Soriano fue la gran revelación de Colombia en la serie de Copa Davis ante Luxemburgo. FOTO COLPRENSA
    El tenista colomboespañol Adriá Soriano fue la gran revelación de Colombia en la serie de Copa Davis ante Luxemburgo. FOTO COLPRENSA
  • “Lo vivido en Copa Davis con Colombia ha sido maravilloso”: entrevista con Adriá Soriano, gestor del triunfo ante Luxemburgo
06 de febrero de 2024
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El tenista colomboespañol Adriá Soriano, quien fue la gran revelación de Colombia en la serie de Copa Davis ante Luxemburgo, habló con El Colombiano sobre esa experiencia, el recibimiento en Bucaramanga y lo que sigue en su calendario deportivo.

Colombia logró remontar un 2-0 para ganar 3-2 con victorias de los doblistas Nicolás Barrientos y Cristian Rodríguez, y los puntos individuales de Nicolás Mejía y Soriano, que alcanzó el último y definitivo triunfo.

¿El debut fue más de lo que usted esperaba o así lo soñó?

“Siempre tuve la ilusión de representar a Colombia y disputar la Copa Davis. Creo que como tenista, jugar por el país es algo que te da mucha ilusión y así llegué pensando, en disputar mis partidos, ayudar al equipo y ser partícipe de la eliminatoria. Todo el grupo llegó con un gran nivel, entonces no sabía si iba a jugar o no, pero Alejo me dio la confianza. Venía jugando bien y aunque el primer día las cosas no salieron bien, el sábado llegamos con la ambición, la voluntad y creyendo en que ese partido se podía ganar, y así fue. Lo más importante fue que dimos todo, dejamos todo en la cancha y que tanto el equipo como el público fuimos uno solo para lograr la remontada”

¿Qué significó jugar en casa y con su papá en la tribuna?

“Tener la familia cerca siempre es algo especial: estaban mi papá, mis tíos y amigos que no veía hace mucho tiempo. Durante el partido estaba concentrado y muy animado por lo que pasaba con el público, que coreaba mi nombre y eso me llenó de más confianza, hizo que la tensión se fuera; fue espectacular, la felicidad al ganar es algo único”

¿Sintió desde la primera bola que le podía dar ese punto y la victoria general a Colombia?

“Antes del partido ya tenía la consciencia de que era un punto que teníamos que ganar, no se podía jugar con timidez, se habló mucho de salir a vencer. Alejo me dijo, esta es una final y la vas a ganar, y ese primer punto del partido lo refleja muy bien: fui a la red, cerré la malla y ahí sentí que así tenía que jugar, siendo agresivo, valiente y las cosas se me dieron, confiando y con fe desde el principio”.

¿En ese último punto que pasó por su mente, la pelota fue afuera, pero igual usted la respondió?

“Quería acabarlo con un ace (risas), pero falló. Entonces tuve que jugarlo con el segundo saque y fue muy largo, no quise arriesgar, lo jugué con calma, fue de los puntos más largos de los dos partidos. Al final él jugó un par de bolas buenas que me hicieron irme para atrás, pensé que no llegaba, puse la raqueta y entró, entonces me tiró esa volea y vi que iba para fuera, pero no quise arriesgar y cuando golpeo la pelota es que Alejo y todos me caen encima y uffff, una felicidad indescriptible”.

“Lo vivido en Copa Davis con Colombia ha sido maravilloso”: entrevista con Adriá Soriano, gestor del triunfo ante Luxemburgo

¿Cómo fue ese abrazo con el papá?

“Mi papá estaba en la tribuna con Wílmar, mi entrenador acá en Colombia y luego de atender medios y fotos, por fin pude correr hasta donde estaba para abrazarlo. Mi entrenador se tenía que ir justo al aeropuerto, alcanzó a ver el final, pero todo fue súper rápido, pero todos estábamos muy felices”.

¿Cómo se ve ahora para lo que sigue en Copa Davis?

“Se ha formado un vínculo muy fuerte, el grupo es unido, creo que ya venían con una cultura y valores muy fuertes. Se fueron dos doblistas impresionantes (Farah y Cabal), dos leyendas del tenis colombiano y dejaron un hueco, pero creo que Nico Barrientos y Christian Rodríguez están haciendo un papel súper bueno en la ATP, subiendo de ranking y están representando muy bien a Colombia y eso da tranquilidad. En individual, Nico ya demostró en su día lo que es capaz, yo no me considero suplente aún, están Galán, Nico, también vienen Alejandro Hoyos, Juan Sebastián Gómez, y me gustaría también ser partícipe de la Davis todo lo que pueda. Yo estaré jugando o apoyando al equipo. En septiembre espero estar, obvio la prioridad es para quienes lleguen fuertes y lo importante es tener suficientes jugadores con quienes afrontar la eliminatoria”.

¿Considera que tiene el talento y la capacidad para ese recambio en el equipo nacional?

“Lo importante es que todos los jugadores tengan ganas de seguir creciendo porque al final es muy difícil que los número uno del país puedan actuar con el equipo. Djokovic, por ejemplo, en muchos años no juega por Serbia o Carlos Alcaraz no ha podido actuar por España, entonces lo ideal es que no se dependa de un jugador sino que varios puedan estar en el nivel para representar el país. Ahí está también la mano de Alejandro Falla, el capitán que tiene un papel primordial, nos anima, nos guía, es una persona que respetamos, un entrenador que ha demostrado que confía en el grupo y que nos sabe orientar”.

¿Ustedes eran conscientes de que Colombia llevaba 55 años sin lograr una remontada en Copa Davis?

“Sí. En la furgoneta cuando nos trasladábamos a la cancha con Falla, con Robert Farah, Santiago Giraldo y los miembros del staff de Copa Davis ellos nos contaron historias, de otras eliminatorias donde se había superado malos momentos y eso también nos ayudó a pensar y ser conscientes de que podíamos lograrlo”.

¿Además de la victoria, qué fue lo más especial de esta participación en Copa Davis, qué va a guardar para toda la vida?

“El grupo de gente que me ha llevado a esto, uno viaja solo o con el entrenador, pero casi siempre se está solo durante semanas, y acá encontré un equipo maravilloso que me acogió de una manera muy especial. Todas las noches cenamos, jugábamos, conversábamos y convivíamos. Y eso es lo que te llevas, una sensación de familia, unión. Eso es lo que me llevo y quiero repetirlo”.

Usted juega por Colombia y tiene acento español, recordemos un poco su historia...

“Soy un joven que empezó a jugar tenis en Colombia, en Bucaramanga, donde también jugué golf, pero luego me fui para Barcelona. Mi papá es español y allá seguí con mi formación hasta los 16 años, venía durante tres meses a pasar el verano acá y así fue que cree el vínculo con el país, con las raíces de mi mamá, la cultura, la comida, la gente. A los 12 años decidí que quería dedicarme solo a la raqueta y empecé a entrenar en Barcelona, luego estuve cuatro años en la Universidad en Miami y hace un año, al salir de la universidad, tomé la decisión de cambiarme la nacionalidad y representar a Colombia”.

¿Qué lo hace sentirse colombiano?

“La raíz es lo primero, creo que cualquier colombiano estaría de acuerdo conmigo, que cuando llegas acá tienes la sensación de no querer irte, es un vínculo grande que no puedes enseñar sino que lo sientes. Cuando estoy acá me quiero quedar para siempre, me encanta la gente, la cultura, la comida, los paisajes, la naturaleza. No es una cosa sino la combinación de muchas las que te hacen amar estar acá y mis recuerdos acá siempre son felices”.

Además de Bucaramanga y de Bogotá, ¿qué otras ciudades conoce?

“Estuve en Medellín hace 6 meses, en Rionegro, donde jugué muy bien en el Challenger. La semana pasada fui a Cali también por primera vez. Estuve en Cartagena, donde se conocieron mis padres exactamente en las islas del Rosario. Conozco Capurganá, ese pueblito me enamoró y quiero volver. También he visitado algunos pueblos de Santander, todo lo que he conocido me gusta y aún me faltan sitios por ir”

¿En la decisión de jugar por Colombia, qué papel tuvieron sus papás?

“Mi papá, desde que tengo 14 años, imagínate, siendo el español me decía: vete a jugar por Colombia, serás más feliz. Mi mamá siempre fue más fan, mi papá fue deportista, jugó fútbol sala y entiende más la parte emocional de un deportista, pero la decisión la tomé solo y ellos me apoyaron . Desde el primer minuto me dijeron, si tú crees, nosotros vamos a apoyarte. Ellos han sido muy respetuosos de eso, porque se sienten orgullosos de lo que hago. Estoy muy agradecido porque siempre me apoyaron en todo y nunca se metieron en qué o cómo tenía que hacer las cosas, solo me han pedido que tenga actitud, ganas y disciplina”.

¿Qué lo enamoró del tenis?

“La complejidad de que siempre había problemas. Al final el tenis es uno de los deportes más camaleónicos que pueden existir, ya que semana a semana te tienes que adaptar, ir a climas extremos, alturas diferentes, campos en los que la bola rebota de diferentes maneras. Eso es el tenis, adaptarse, buscar solución, pasarlo mal y aún así tener que encontrar la manera de seguir atento y salir adelante, aprender del error, corregir y volverlo a intentar, en resumen te enseña sobre la vida, porque al final la vida es igual”.

¿Qué viene para usted?

“Estaré tres días en Bucaramanga recargándome con la familia, los amigos, los vecinos que me han felicitado. Compartiendo con mi abuelita que me dijo que tenía ganas de verme y disfrutando del cariño de la gente que es algo muy especial. Recuperándome también porque quedé con deshidratación luego del partido, el esfuerzo fue grande, llegué con dolor de cabeza, tuve que ir al médico, pero ya estoy bien, ya volví a entrenar. Luego voy a Barcelona para jugar cuatro torneos 1.500, luego voy a Portugal. Intentaré volver al circuito Challenger (entre junio y julio en Colombia), que es donde pude competir bastante el año pasado. Y donde creo que hay más oportunidad de seguir sumando y subiendo nivel y ranking”.

Cuando estaba pequeño, ¿a qué tenista admiraba?

“Bien pequeñito era seguidor de Rafa Nadal, me vestía como él, intentaba jugar como él. Pero ya más grande miras el tenis de una manera más lógica, no tan pasional. Dejé de fijarme en un jugador, me fijaba en varios analizando sus estilos de juego”.

¿Cómo se ve en el futuro en el tenis?

“Con ganas de romper mis expectativas, un tenista sueña con disputar un Grand Slam, vivir del tenis el resto de tu vida, crear y forjar un legado. Yo siempre quiero impulsar a los más chicos, ser ejemplo. Sueño con estar en el top-100, disputar grandes torneos, juegos contra los mejores”.

Con lo que pasó con Copa Davis, seguro va a inspirar a otros..

“Siento felicidad y una responsabilidad de sentir que me tengo que comportar de una manera que refleje unos valores que yo personalmente respete y considere buenos. Siendo sincero, durante el partido quería tirar la raqueta, tirar una bola a cualquier lado y soltar palabras, pero no lo hice porque sé que había mucha gente viendo, no solo en el campo sino en la televisión, los niños de Colsubsidio, que vi y con los que compartí toda la semana. Es como lo que pasó al final de la eliminatoria que me quedé para firmarles la pelota a los niños, porque sé que la responsabilidad es grande y eso me llena de felicidad”.

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