Una milagrosa reacción suya en un balón cruzado del Tolima cuando el partido estaba 0-0 les devolvió el alma al cuerpo a los miles de hinchas del Medellín, que seguían el duelo de vuelta de la semifinal de la Liga Águila-2. Sin embargo, el nivel de Hernán Pertuz no es fortuito, se ha ganado la posición a pulso y hoy es inamovible.
Ayer, aún con la felicidad a flor de piel por la clasificación a la final, el zaguero barranquillero dialogó con EL COLOMBIANO.
¿Por qué Medellín es finalista del fútbol colombiano?
“Porque nos dimos cuenta del gran equipo que tenemos, a pesar de todas las críticas que recibimos de los hinchas y de mucha gente que no creía en nosotros. Eso nos fortaleció y nos hizo ver que las cosas no estaban bien y afortunadamente llegó una sumatoria de partidos importantes que nos tienen en esta final”.
¿A qué se debe su buen rendimiento?
“Gracias a la confianza que he tenido de parte del cuerpo técnico, aunque también la tuve con Zubeldía y los Rescalvo. La del profe Zambrano ha sido incondicional, aparte él sabe que me entreno muy bien, que trabajo duro a diario y me gusta aprovechar las oportunidades. Pienso que eso ha sido fundamental, además del buen trabajo de todos los compañeros”.
¿Cuál fue el momento más difícil de esta campaña?
“Cuando estábamos por fuera de los ocho y perdíamos partidos que no sabíamos cómo. Y cuando creíamos que todo estaba bien, nos dimos cuenta de que estábamos por allá como en el puesto 14 a falta de pocas fechas. Esos fueron los momentos más difíciles, pero tuvimos la capacidad de mirarnos a los ojos y voltear esa crisis que atravesamos y así pasó para lograr esta final”.
Todos coinciden en que llegar acá fue muy sufrido...
“Es que nadie sabe lo que pasó internamente en el equipo, lo duro que nos golpeaban en cada partido que perdíamos, pero todo era cuestión de creer en lo que tenemos, en la calidad de los seres humanos que conforman esta institución y sabíamos que estábamos trabajando honestamente, entregándonos y no se nos daban los resultados. Somos los mismos que estábamos fuera de los ocho, los mismos en los que la gente no creía, los que cambiamos esto, luchamos y los que ahora estamos en una final”.
Los más cuestionados siempre fueron ustedes los defensores...
“Muchas veces para uno el recibir las críticas nos impulsa a fortalecernos, a demostrarse uno mismo de que es capaz de lograr lo que la gente pide. Llevamos años jugando juntos, nos conocemos y a punta de trabajo diario con el profe Zambrano nos visualizamos en este momento. No fue fácil, porque el equipo respondía arriba y en defensa nos hacían muchos goles. Todo eso cambió y también los resultados”.
¿En esos momentos difíciles en quién se refugió?
“Me refugio en mi esposa Katherine García y en mi hijo Aldair. En esos momentos complicados no salía de la casa, también sentía el apoyo de mi mamá Luz Marina Ortega, y de mi hermano. Me llamaban constantemente. Me sentía muy mal, pero tenía mucha fe de que las cosas iban a cambiar y así fue”.
¿Qué significa enfrentar nuevamente al Junior en esta final?
“Es una felicidad encontrarme nuevamente en una final con el equipo de mi tierra, ya tuve la oportunidad de hacerlo en el 2016 cuando le ganamos el título, ahora se da nuevamente. Ellos quizás lo toman como revancha, pero nosotros lo asumimos con mucha responsabilidad, sabiendo la importancia de un nuevo título para el Medellín”.
¿Cree que tienen la suerte del campeón?
“Hay muchos factores que se han dado. Cuando en un partido de fúbol pasan esas opciones que fácilmente pueden ser gol, como el palazo de Cataño, nos dimos cuenta de que íbamos a ganar y que estamos para grandes cosas. Esta es una familia, todos nos motivamos a salir adelante y en busca de este título”.
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