Soledad. Eso es lo que sienten muchos ancianos en la ciudad pese a estar rodeados de gente.
Y mientras las mujeres padecen eso que se llama soledad conyugal dada su mayor longevidad, los hombres sufren más por la llamada soledad familiar
Es parte del resultado de un estudio desarrollado por investigadores de la Corporación Universitaria Remington, publicado en la Revista de Medicina UPB.
En la investigación se encuestaron 1.169 adultos de más de 55 años (edad desde la que asisten algunos a los grupos de la tercera edad) de las diferentes comunas y corregimientos de Medellín. A todos se les practicó una encuesta de 30 preguntas homologada para el país, basada en la escala española Este que considera cuatro factores.
Son la soledad familiar; la conyugal; la social que hace referencia al contacto con el otro; y la crisis de adaptación, referida a la percepción del individuo frente a sí mismo y a la forma como enfrenta situaciones externas como el envejecimiento.
El estudio fue hecho por María Mercedes Villamil, Eucaris Henao, Ángela Quintero y Jairo León Cardona, integrantes del Grupo de Investigación en Salud del Adulto Mayor, con recursos de esa corporación universitaria.
Se encontró que a medida que se incrementa el estrato socioeconómico y el nivel de escolaridad se siente menos soledad, y las personas adultas que viven solas tienen un sentimiento más profundo de la soledad, que disminuye mientras viva con un mayor número de personas.
Pero hubo otros hallazgos sobre el tema, una realidad muchas veces ignorada.
La muestra
El 87,9 por ciento de las personas encuestadas fueron mujeres y el 12,1 por ciento hombres. Del total, el 9,1 por ciento no tenía ningún nivel de escolaridad, el 20,3 cursó primaria completa, 14 por ciento secundaria completa, un 2,3 no finalizó la educación superior mientras que 2,5 por ciento sí.
Cerca del 93 por ciento de los encuestados se distribuyen entre los estratos 1 a 3.
El artículo publicado indica que "según el estado civil se percibe más soledad familiar en los solteros, separados y en unión libre (asociación no significativa). Respecto a la soledad conyugal, se evidencia que la experimentan más los separados, viudos y solteros, mientras que quienes la viven menos son los casados. La soledad social la expresaron con mayor frecuencia las personas en unión libre, viudas y solteras; los separados fueron los que menos la argumentaron".
Por su parte "la crisis de adaptación la padecen más las personas solteras (asociación no significativa). Finalmente, quienes presentan un mayor consolidado de soledad son los adultos solteros seguidos de los viudos y el menor valor para quienes tienen pareja".
Mayor riesgo
Aunque no se puede afirmar que esta es la tipificación de la soledad en los adultos mayores de Medellín, Cardona indicó que sí son factores de riesgo que conllevan a experimentar soledad.
Las personas de más de 75 años, por ejemplo, se sienten más solas, un sentimiento que es menos elevado en los menores de 65 años. "A medida que se incrementa la edad, aumentan de manera significativa la soledad conyugal y la social", indican.
Una de las variables halladas, la soledad familiar y la crisis de adaptación que sienten más los hombres, podría explicarse por una situación clara, según María Mercedes: cuando la persona envejece le es duro reconocer que sus capacidades merman y que se deteriora la salud.
"Por los problemas de salud cuando tienen más edad se aíslan", dice Cardona.
Al hombre le resulta más difícil aceptar que antes era el jefe, el que daba órdenes, el centro de atención y con los años termina convertido en mensajero o relegado.
Es interesante, comenta Eucaris, ver que las mujeres sienten menos la soledad familiar, pues para ellas la familia son todos, desde sobrinos a nietos e hijos, por ejemplo, mientras el círculo es más cerrado para los hombres.
Ellas, también, participan más en actividades sociales y son más cercanas no solo a familiares sino a los vecinos y conocidos.
"Es la soledad interna. Dicen que se sienten solos pese a estar rodeados de gente".
Fue una sorpresa hallar un alto nivel de soledad entre quienes viven en unión libre, quizás tomando distancia por el hecho de no cumplir un mandato religioso, sugieren los investigadores.
Estudios en otros países, recuerda el artículo, han reportado mayor sentimiento de soledad en la mujer. En Medellín es al contrario, por lo que se preguntan si en nuestra cultura la mujer encuentra mayores herramientas para enfrentar la soledad, una pregunta sin respuesta clara.
La encuesta determinó que quienes menos presentan soledad son los de estrato cinco y seis. Para los investigadores "los adultos que pertenecen a los estratos altos tienen una mejor calidad de vida, mayor nivel educativo y, por tanto, más facultades psíquicas y físicas para enfrentarla".
Políticas
Hay otro dato adicional que indica María Mercedes: quienes comenzaron la educación superior y no la terminaron tienen niveles más altos que los que la terminaron. ¿Afecta el no haber terminado el ciclo? No hay una explicación sobre eso, dice el profesor Jairo. Se concluye que las personas más vulnerables a la soledad son las de menores ingresos, bajo nivel educativo y aquellas mayores de 75 años.
Los hallazgos del estudio pueden servir a las autoridades locales para tomar decisiones de política pública que permitan atender las personas más necesitadas del contacto con los demás.
Los autores terminan ahora un estudio sobre la soledad pero en adultos mayores en centros cerrados.
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