Para muchos, el tiempo verbal del éxito es el futuro. De hecho, socialmente es bien aceptado pensar que solo en el anhelo de lo que vendrá está la realización, ese “espaldarazo” de la vida que confirma que todo va por buen camino. En el caso de Emmanuel Restrepo, si uno le hace esa pregunta, él responde en presente, mencionando todo lo que ya ha hecho y, paradójicamente, confesando que ahora no son muchas las expectativas sobre el mañana. “Desde hace un tiempo yo me siento sin tantas expectativas como tenía antes y eso, aunque pareciera malo, lo siento muy positivo porque ya no estoy corriendo por alcanzar algo”, explica.
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Lo que celebra ahora el actor de producciones como La primera vez y Rigo es que hace parte del elenco de una obra de teatro que ya hizo soldout en Medellín, su ciudad natal. “Y la gente pensará ‘¿Eso es todo para usted en este momento?’ Y sí, eso es todo. Para mí, en este momento, el éxito es tener una función llena en un teatro de mi ciudad”, dice. Porque, finalmente, el teatro no es fácil y Emmanuel lo sabe: recuerda que hace años, cuando era estudiante aquí, tocó muchas puertas que nunca se abrieron. En palabras suyas, “es una plaza difícil” a la que le todavía le hace falta inversión en cultura y arte.
Pero volviendo al éxito, el actor de 32 años asegura que no se puede comparar hacer una serie en Netflix con una obra, no porque una sea mejor que otra, sino porque a la hora de la verdad son totalmente distintas. Restrepo se ha movido entre el cine, la televisión, el teatro y la improvisación, y con convicción afirma que no prefiere ninguna porque le gusta moverse en cada una de ellas y que nunca sería posible elegir una favorita. “Yo estoy haciendo teatro y digo ‘¡Que rico hacer un formato de impro!’, y estoy haciendo impro y digo ‘¡Que rico hacer una obra de teatro!’. Me gusta estar pasando todo el tiempo de un lado al otro”, dice.
Este viernes y el sábado, Emmanuel ha estado sobre el escenario del Teatro Comfama, donde se presenta por primera vez Goodbye, la obra que protagoniza junto a Alejandra Chamorro, quien, además de ser su compañera de elenco, es su mejor amiga. En escena, son solo ellos dos los encargados de contar la historia de Ernesto, un hombre con depresión que ha intentado suicidarse en varias ocasiones, siempre sin éxito. Así es como conoce Goodbye, una clínica de suicidio asistido, y, de paso, a Viviana, la secretaria, quien hará que su perspectiva comience a cambiar.