Daniel Fernández se califica como un afiebrado de las motos. Ese amor por las dos ruedas y el alto cilindraje lo han llevado a ser campeón departamental y nacional en motocrós (1996 y 1997) y rali (2007).
Ahora, su locura le dio por meterse en una de las competencias de más tradición en Estados Unidos después de las 500 Millas de Indianápolis: los Pikes Peak, que se realizan en Colorado y tiene una tradición de 92 años. Esta será la edición 92 y por primera vez, en la lista de participantes, aparece un colombiano.
"Esta prueba es algo así como la Trepadores a Santa Elena, una contrarreloj de 20 kilómetros, para la cual se tiene que estar muy bien preparado", dice Daniel.
Fueron diez años haciéndole seguimiento a la carrera. De ahí que haya tomado la determinación de inscribirse en noviembre del año pasado. La aceptación llegó el 14 de febrero.
Le ha tocado una preparación intensa, pero está convencido de que su experiencia en ralis, motocrós, velocidad y enduro, le dan todo el bagaje para cumplir un buen papel. "Creo que la experiencia en motos es grande para aspirar a realizar una buena campaña. Lo que hay que pedir es suerte, para no tener un contratiempo, porque cualquier falla, lo saca a uno de una".
En estos primeros meses, la concentración total ha sido en el gimnasio con una máscara de simulación de altura, porque "se imaginan lo que es partir de 2.800 metros de altura para llegar a 4.300", relata
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