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HISTÓRICO
Asesinan a dos líderes de Curvaradó
Isolda María Vélez H. | Publicado el 18 de diciembre de 2009
"Era una muerte anunciada en la región". Así lo sentencia una empresaria en la zona de Urabá, al lamentar la muerte de dos líderes de Curvaradó y Jiguamiandó y la desaparición del hijo de uno de ellos, a manos de la guerrilla de las Farc, el pasado jueves.

Según las versiones de campesinos en la zona, Manuel Moya Lara y Graciano Blandón fueron retenidos por guerrilleros de las Farc y posteriormente asesinados en circunstancias que están por investigar. Los hechos se presentaron en la boca del río Curvaradó, en el sector de Caño Claro, en el Carmen del Darién, Chocó.

Las versiones señalan que fueron atacados con granada. Los cuerpos de Moya y Blandón quedaron separados unos 100 metros. Con ellos estaba el hijo de Blandón de quien no se tiene noticia. "No se sabe si cayó al río o si se lo llevaron", dijo una fuente consultada en la zona, que pidió reserva de su nombre.

Moya Lara hizo parte del primer consejo comunitario para Curvaradó, en 1998, y desde entonces se dedicó a defender los derechos de las comunidades negras a la tierra. Blandón, por su parte, era líder en Jiguamindó. Ambos habían viajado a Costa Rica a instaurar ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos una solicitud para el restablecimiento de sus derechos a la tierra y a denunciar los atropellos por parte de la guerrilla.

Por eso, para quienes conocieron a estos dos hombres no cabe duda de que sus muertes estaban cantadas.

Los cuerpos de Moya y Blandón permanecían ayer en la zona porque se estaba a la espera de que una comisión de la Cruz Roja, en Chocó, ayudara en la tarea de recogerlos.

Voceros del consejo comunitario de Curvaradó reiteraron al Gobierno Nacional su interés en que se les devuelva el derecho sobre la tierra para el desarrollo de proyectos productivos y que se garantice la seguridad en la zona.

La Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR) condenó el crimen de los dos líderes y recordó que el pasado lunes, Moya y Blandón se acercaron a delegados de la Comisión para reportar amenazas y hostigamiento del grupo guerrillero y de organizaciones sociales que también tienen presencia en esa zona del Urabá.