<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
ASPIRACIONES PARA EL 2014
  • ASPIRACIONES PARA EL 2014
Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 08 de enero de 2014

Tengo una aspiración para esta época de principio de año, lleno de promesas que no se cumplirán y declaraciones de intención vacías, que en la fea contienda electoral que se viene en el 2014, los candidatos asuman tres temas que, considero, resultan fundamentales para las perspectivas futuras de Colombia.

Lo primero, asumir con determinación el problema de la desigualdad económica de nuestra sociedad. En efecto, Colombia continúa siendo uno de los países más desiguales del mundo, con un Coeficiente Gini de 0,548 (Perú tiene 0,481 y Estados Unidos 0,469). La política tiene dos opciones ante este desafío: aumentar la intervención del Estado a través del proteccionismo y a inversión pública o liberar e mercado, atacar los monopolios, promover la competencia e innovación e incentivar la inversión privada.

En esto, el gobierno debe comprometerse con mantener reglas claras, estables, justas e igualitarias de competencia dentro del mercado colombiano, sin refugios para rentistas, monopolistas y latifundistas.

Lo segundo, aumentar la presión en la lucha contra la corrupción. La percepción de corrupción de nuestro país es de 36 sobre 100 puntos, alcanzando el puesto número 94 entre 177 países que hacen parte de la medición de 2013. Las experiencias internacionales han mostrado que las dos mejores herramientas para combatir la corrupción son la intolerancia cultural a la deshonestidad y la participación ciudadana de control social.

Al respecto, el gobierno puede apoyar iniciativas de transparencia sustentadas en la sociedad civil, suscribiendo pactos de gobernanza que incluyan compromisos de mantener canales de doble vía, información pública y protección e incentivos para las denuncias.

Lo tercero, la persistente ausencia estatal en grandes porciones del territorio nacional. El ranquin de Estados Fallidos de Fund for Peace califica a Colombia con 83,8 puntos, a solo 30 puntos de Somalia, Sudán o el Congo. El Estado central colombiano ha renunciado a sus responsabilidades (o subsidiado a poderes locales) en muchos lugares; tiene que continuar con la construcción estatal, la monopolización de la fuerza, la provisión efectiva de justicia y el suministro de servicios públicos.

Los últimos quince años han representado un enorme salto en términos de capacidad y fortaleza estatal en Colombia. Sin embargo, este incremento se ha concentrado sobre todo en la Fuerza Pública que, aunque no pueda reprocharse, puede haber descuidado otros asuntos clave de la función estatal.

Sí, la aspiración es que alguno de los candidatos a la presidencia de la república asuma estos retos, construya propuestas inteligentes para abordarlos y constituya, por fin, una buena alternativa para no tener que votar en blanco.