"De los 15 países más desiguales del mundo, 10 son latinoamericanos. Y entre esos 10 Colombia ocupa el octavo lugar. Apenas superada por Bolivia y Haití. El 49 por ciento de nuestros compatriotas es pobre y el 17 por ciento está en niveles de indigencia".
Con estos datos inició el presidente del Senado, Armando Benedetti Avellaneda, su discurso tras tomar el juramento al nuevo presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón.
Benedetti sostuvo que este desbalance social no sólo tiene que ver con los procesos generadores de desigualdad, sino con la fragilidad de los dispositivos para superarla. "En Colombia las ideologías de lo igualitario no tienen la fuerza de otros países. Nuestros umbrales de tolerancia a la desigualdad son escandalosos", aseveró Benedetti, al tiempo que calificó las políticas públicas para controlar esta situación como abiertamente regresivas.
En su discurso, en el que llamó la atención sobre el crecimiento constante de la pobreza, consideró que la llegada de Santos y de su gabinete son una buena noticia, porque su programa tiene en su agenda a los excluidos.
Los augurios son prometedores, si se tiene en cuenta la propuesta de crear un fondo de compensación regional, para lo cual Benedetti le solicitó al Presidente llegar, lo más pronto posible, a un acuerdo entre el Congreso y el Gobierno para ponerlo en marcha y aliviar la pobreza de las zonas periféricas del país.
El congresista también llamó la atención sobre las dificultades del Congreso y la necesidad de recuperar la imagen de esta corporación. "Tenemos que admitir con humildad crítica que los congresos ocupan los últimos lugares de la aceptación pública. Allá afuera se nos percibe como un cuerpo extraño y ajeno", y reiteró su compromiso en hacer del Congreso una institución respetable y seria.
Otro de los temas que resaltó fue el fortalecimiento de los partidos, por los que lanzó un S.O.S. "Salvemos a los partidos, porque sin ellos la democracia pierde sus contornos, se vuelve difusa, se diluye, se suicida".
En ese mismo sentido señaló que "registrar, reproducir y exacerbar las fallas y responsabilidades de los partidos, sin trabajar por su recuperación, equivale a resignarse a que las mafias, las capillas, el poder del dinero los sustituyan. Siempre que tengamos por partidos a unos costosos e inútiles cascarones, tendremos también una democracia vacía".
Para resolver esta situación, Benedetti llamó a hacer una reforma electoral y política de gran aliento, que impulse la recuperación de la dignidad perdida del Parlamento.
El presidente del Congreso aprovechó para pedirle al Presidente de la República, "que el ejecutivo no se aproveche de las tribulaciones y debilidades del Congreso".
Y en una osada petición dijo: "No más auxilios, explícitos o encubiertos. No más reciprocidades perversas entre las ramas del poder público. Sin un Congreso digno, el estado social de derecho siempre tenderá a la ruina".
Mucha otras más solicitudes presentó el presidente del Senado de la República, además de enviar un mensaje a las altas Cortes para que entre todos los poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, se unan para fortalecer el estado social de derecho.
También hizo un reconocimiento al presidente Uribe, al destacar que más allá de la seguridad democrática y las confianza inversionista, los altísimos, los increíbles niveles de aceptación y de confianza de la opinión pública quedaron como "inamovibles indicadores, que ningún teflón podría explicar con rigor".
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