DESPUÉS DE MAYO. Paulo VI en la Carta Mense Maio nos dice que "mayo es el mes en el cual en los templos y en las casas particulares sube a María desde el corazón de los cristianos el más ferviente y afectuoso homenaje de su oración y de su veneración. Y es también el mes en el que desde su trono descienden hasta nosotros los dones más generosos y abundantes de la divina misericordia".
Años después el beato Juan Pablo II nos recordaba que la devoción a María debe ser permanente, no solamente en un tiempo o en ciertos días, y nos decía que "el mes de mayo no puede terminar, debe continuar en nuestra vida, porque la veneración, el amor, la devoción a la Virgen no pueden desaparecer de nuestro corazón, más aún, deben crecer y manifestarse en un testimonio de vida cristiana modelada según el ejemplo de María, el nombre de la hermosa flor que siempre invoco II, mañana y tarde, como canta Dante Alighieri".
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3 y 4
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