x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

DESAZÓN

  • DESAZÓN |
    DESAZÓN |
27 de agosto de 2014
bookmark

Esta semana visité, como casi siempre lo hago entre semana, a mi librero del centro de Bogotá, el mismo que me hace creer que la vida es larga para leerme todo lo que compro y por eso no paro de comprar. Estaba devastado. Me abrazó y apenas tomó aire me dijo: "Todos estamos muy tristes, mataron al ´Paisa´". Me quedé en silencio. Yo nunca había hablado con aquel hombre de 72 años pero sí me había tomado sus tintos que entregaba rebosantes con una voz que parecía que te estuviera regañando: "¡Vea joven…". Y el tinto caía bien mientras se seguían mirando los libros.

"¿Cómo así que lo mataron Alejo, dónde, por qué?", pregunté. "En su casa, lo degollaron, lo golpearon. ¡Qué muerte más horrenda…". Como pasa siempre, solo hay sospechas y rumores: que por robarle la plata que ahorraba para viajar a Medellín y visitar a su familia, que por venganza, en fin. ¿Qué pasará con esta muerte tan cruel? Nada, no importa que las cámaras de seguridad hayan registrado a un hombre encapuchado, no importa que las autoridades digan: "Haremos hasta lo imposible por atrapar a los responsables", lugares comunes que ya nadie cree.

¿A quién le importa este hombre y otros más que matan todos los días en este país inseguro y podrido?, ¿cuánto nos dura el dolor a los colombianos? Si existe esta librería que quiero tanto, que me da alegrías que se prolongan en silencio, es porque en parte, ese hombre humilde que mataron le enseñó a mi librero a ahorrar, a administrar bien el dinero para poder abrir y sostener una librería por largos años aquí donde agonizan todos los días tantas cosas, no solo las personas, también las buenas ideas, las cosas que necesitamos profundamente para hacernos más humanos.

La verdad, cada vez le veo menos sentido a la vida. Aquí nos conmueven los aniversarios de los muertos pero poco o nada sabemos de justicia. Nos hemos vuelto expertos en impunidad, en sobrevivir en este país que nos marca siempre con dolor. Justamente el fin de semana había conversado con una amiga y estaba descorazonada. Su hijo, que puede ser un poco menor que yo, ya no quería vivir, Colombia le había pisoteado uno a uno sus sueños. Mi amiga se sentía responsable de eso, me decía que era triste cómo los adultos habían dejado a sus jóvenes sin esperanza.

Para rematar esto, el lunes vi la fotografía que muestra al policía que murió en el deprimido de La Alpujarra en un accidente de tránsito. Me impactó tanta gente mirando desde el puente y en el costado derecho. Quise pensar que era una forma simbólica de decirle adiós a nuestros muertos y no una forma morbosa de hacernos inmunes al dolor, que es lo que nos tiene en este punto ciego, en esta desazón.

Te puede interesar

¿Buscando trabajo?
Crea y registra tu hoja de vida.

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD