No hay nada más placentero que sentarse a leer un libro, máxime si viene recomendado por un amigo o un familiar.
Sin embargo, una vez que cierre la solapa final y termine de leerlo devuélvalo a su propietario. Quedarse con los libros prestados, o con un CD de música, no habla muy bien de usted y puede convertirse en un hábito molesto y triste.
Nada más gratificante que regresar lo que se ha prestado, con una nota o un detalle. Con ello, podrá comentar el libro con su dueño, en vez de esconderse cada vez que se encuentra con esa persona.
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