En la inmensidad del coliseo el pequeño Dilan se mueve a sus anchas. Sobre las paralelas sus brazos, que dibujan los músculos de un atleta en formación, soportan el peso del cuerpo de 1,30 metros de estatura para luego dar vueltas y caer de pie en la colchoneta. Acción seguida pasa a las anillas, de las que se aferra con la fuerza de quien lucha por ser un campeón.
Una nueva jornada comienza para este gimnasta de 12 años de edad, cuyo rostro de tez blanca empieza a enrojecer por el esfuerzo. Con sus ojos verdes y vivaces busca el siguiente paso, mientras a su alrededor deportistas de todos las edades, inclusive los consagrados, contornean sus figuras ante la mirada de los entrenadores.
Así, con intensidad y un amor por el deporte que impacta, pasan los días para este niño que llega a la unidad deportiva Atanasio Girardot a las 4:00 de la tarde y regresa a su casa a las 8:00 de la noche. A pesar de la lejanía, viaja solo porque, dicen sus padres, no hay dinero para tantos pasajes.
Dilan Jiménez Giraldo vive en la vereda Ancón, de Copacabana, desde donde se desplaza, sin reparos, a forjar su futuro en el alto rendimiento. Una rutina que incluye parte del recorrido en metro y otra en bus, entre su hogar y el escenario deportivo. Por las mañanas asiste al colegio Las Granjas, de Copacabana, donde cursa séptimo grado.
Nadie creería que un chico de su edad tomara tan en serio el deporte. Pero él lo hace desde el primer día, cuando le pidió a su mamá, Ligia, que lo llevara al semillero de la Liga. Tenía 7 años. Con el paso del tiempo aprendió los fundamentos técnicos y aún permanece allí, ahora como uno de los mejores prospectos del país, a juzgar por el concepto del entrenador Leonardo González: "tiene todas las cualidades físicas de un gimnasta, su dedicación es increíble, nunca falta a los entrenamientos".
La soltura que tiene encima de los aparatos contrasta con su timidez, propia de la edad. Tras saludar al olímpico Jorge Hugo Giraldo, a quien intenta emular, Dilan dice que la gimnasia le gusta porque es un deporte que le desarrolla el cuerpo y la mente. Y porque le permite conocer otras ciudades como ya lo ha hecho en torneos nacionales. Seguramente en el futuro su talento lo llevará a recorrer países y culturas de las que ni siquiera su mente imagina hoy.
Respaldo familiar
Dilan es el menor de una familia de cinco hijos: Juan Camilo, Johny, Jessica y Catherine son sus hermanos. Su papá trabaja como oficial de construcción y su mamá es ama de casa.
Mientras el pequeño pasa largas jornadas en el que se convirtió su hábitat natural, Gilberto, su papá, lucha por el sustento diario. Este hombre de 50 años y con tres nietos, admite que "uno tiene que apoyar a los hijos en lo que les guste".
Los entrenadores le repiten que Dilan tiene mucho futuro en la gimnasia y saca pecho al señalar que la habitación de su heredero está llena de medallas, fruto de la entrega y la dedicación del muchacho que "es capaz de amanecer en el coliseo. Hay veces que pasa todo el santo día allá".
Mientras otros pelaos juegan fútbol en las calles de la vereda, su hijo, de cabello rubio y corto, se va para la placa polideportiva a enseñarles a los niños las piruetas que él aprende con los profesores de la Liga.
Cuando las ocupaciones se lo permiten, Gilberto lo acompaña a los entrenamientos y competencias de este campeón en ciernes que pide apoyo de empresas y entes oficiales.
Y es que para un padre de familia sin empleo fijo es complicado sacar 10 mil pesos diarios que necesita su hijo para cumplir con los entrenamientos, además de los gastos que implica el estudio, la alimentación y el vestuario.
Mamá Ligia, la cómplice de que Dilan ingresara al mundo de la gimnasia, cuenta que al principio iba y venía con él hasta Medellín, "pero lo fui soltando a pesar de las preocupaciones; es que la plata no alcanzaba para transportarnos los dos".
Eso sí, en las noches está pendiente de su llegada a casa, pues allí lo espera con todo el cariño maternal. Un gesto que alegra a Dilan, al que le sobran ganas y talento en su lucha por convertirse en un campeón de alto vuelo.
Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9