Los adolescentes que duermen menos de ocho horas por día comen alimentos más grasos que aquellos que descansan más de ese tiempo por noche, explicó un grupo de investigadores estadounidenses.
Los expertos argumentaron que dormir poco puede ocasionar cambios crónicos en la dieta que pueden elevar el riesgo de obesidad, especialmente en las chicas.
Estudios anteriores habían mostrado que un sueño escaso puede llevar a subir de peso, pero los nuevos hallazgos muestran de dónde vienen las calorías de más.
Aumentar la ingesta de alimentos grasos, que habitualmente tienen más calorías, puede incrementar el número de calorías ingeridas a diario y si eso se produce rutinariamente, puede llevar a un exceso de grasa en el cuerpo.
El equipo halló que los adolescentes que dormían menos de ocho horas de lunes a viernes consumían un 2,2 por ciento más de calorías obtenidas de la grasa y un 3 por ciento menos de calorías provenientes de carbohidratos que los adolescentes que dormían ocho horas o más.
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