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Esta ciudad se cuenta a puro lápiz

HAY NIÑOS y escribiendo y describiendo su ciudad. Están interesados en aprender y relatar un Medellín con final feliz. Tres niñas se quedaron con los primeros puestos del concurso de cuento de la Fundación Ratón de Biblioteca.

  • Esta ciudad se cuenta a puro lápiz | Donaldo Zuluaga | Natalia Bustamante, de 10 años; Manuela Barrera, de 10 años, y Mariana Palacio, de 8 años (al frente) ocuparon el primer, segundo y tercer puesto del concurso A lápiz cuento mi cuento, que realiza la Fundación Ratón de Biblioteca.
    Esta ciudad se cuenta a puro lápiz | Donaldo Zuluaga | Natalia Bustamante, de 10 años; Manuela Barrera, de 10 años, y Mariana Palacio, de 8 años (al frente) ocuparon el primer, segundo y tercer puesto del concurso A lápiz cuento mi cuento, que realiza la Fundación Ratón de Biblioteca.
13 de noviembre de 2010
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La pregunta fue contundente, sin miedo: "¿Puedo seguir leyendo?". Y Angélica, viendo que la foto se demoraba con las niñas, abrió el libro y se concentró en él.

Es una buena lectora, así como Wendy. De escritores colombianos pueden decir muchos nombres y derretirse casi cuando los pronuncian. Andrés Caicedo, Héctor Abad, Tomás Carrasquilla, Jorge Isaac, William Ospina. "Me encantan", dice Wendy Estefanía Vera, quien tiene 15 años. De ellos, ya cuenta en su repertorio unos cuantos libros, porque "soy muy buena lectora. Los libros son las puertas del conocimiento".

Es más, la emoción no le alcanza para expresar que ella, cuando lee se va a otra dimensión, que si tiene problemas se olvida de ellos, que hasta siente que los personajes están ahí y entonces "sus problemas son los míos. A veces creen que estoy loca porque dialogo con los protagonistas y le pregunto al autor por qué escribió eso". Casi como si se entrara en el libro.

También, así como Angélica Murillo, tiene entre sus sueños ser escritora. "Toda persona aspira a un nobel. Nosotras también, pero si no han podido grandes escritores...", dice Angélica, a sus 15 años. Claro que además le gusta la cocina.

Para ellas escribir es esa posibilidad de relatar la vida, de poner en el papel todo lo que se siente. "Escribir es como dibujar con palabras", expresa Wendy.

Son dos jóvenes que hacen parte de los talleres que realiza la Fundación Ratón de Biblioteca. Y son pocas las veces que faltan, porque se dejaron encantar por la literatura.

Y en el concurso A lápiz cuento mi cuento, que suma ya nueve ediciones, se quedaron con el primer y segundo puesto en la categoría de 13 a 15 años. Hecho que ya es suficiente para que crean que la escritura es una cosa de ellas.

"Un consejo -recomienda Angélica - es que cuando escriban, no vuelvan a leer el cuento. Siempre uno va a encontrar errores, algo en que mejorar".

El otro lo da Mariana Palacio Vega, de 8 años, quien obtuvo el tercer puesto en la categoría de 7 a 12 años: "Hay que leer porque uno puede aprender muchas cosas".

Escribiendo una ciudad
Más allá de los sueños de los niños y jóvenes, como los que participaron en el concurso, que fueron 150 de las comunas 1, 3 y 8 de Medellín, los cuentos dejan ver que están interesados en leer, en aprender y en contar su ciudad. De hecho, en sus relatos, la urbe se deja leer.

El tema para inspirarse fueron los mitos griegos, pero su relación con la vida cotidiana, su barrio, su casa, su familia y su entorno.

Y lo hacen con ingenio, con fluidez y, sobre todo, con la inteligencia de unas pequeñas que quieren pintar la ciudad de colores, buenas historias y, eso sí, finales felices.

"Hay que contar la realidad, pero algunos escritores la muestran muy atroz", señala Wendy, mientras Angélica le complementa que, "no nos gusta que muestren lo malo de la ciudad en los libros, porque Medellín es una ciudad muy bonita. Mire, deléitese con esta vista".

La metrópolis que escriben y que leen tiene parques, como dice Mariana, muchos juegos y no hay que preocuparse por nada más.

Y eso sí, una que se cuenta "con el lenguaje urbano y cómico, pero que no tiene groserías. Eso se ve muy feo", concluye Angélica.

Y así como ellas, que sueñan con escribir, que saben que tienen una ciudad para inspirarse, que hay que aprender, estudiar, leer mucho y soñar, en Medellín hay muchos pequeños y jóvenes que a lápiz, escriben la ciudad en la que les interesa vivir... y leer y disfrutar porque está llena de libros y buenas historias.

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