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HISTÓRICO
EVALUANDO LOS CANDIDATOS: ÓSCAR IVÁN ZULUAGA Y CLARA LÓPEZ
  • EVALUANDO LOS CANDIDATOS: ÓSCAR IVÁN ZULUAGA Y CLARA LÓPEZ
Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 14 de mayo de 2014

Óscar Iván Zuluaga es un hombre juicioso en una situación extraña. Lo apadrina el hombre que es, por sí solo, una fuerza política, pero que siempre ha encontrado múltiples dificultades a la hora de escoger apadrinados y más importante, de endilgarles sus votos. Por otro lado, combina una sobresaliente carrera de servicio público con la incómoda posición de ser “el candidato de Uribe”; una condición que pone en duda tanto su independencia como su desvinculación del equipaje que el expresidente ha acumulado en sus largos años de ejercicio político.

Las calificaciones personales de Zuluaga no son puestas en duda por sus enemigos y contrincantes políticos; se ha preparado con juicio y cumplido su servicio público de manera sobresaliente. Sin embargo, quienes rodean (y en ocasiones integran) su campaña a la Presidencia de la República, despiertan más que dudas. Los recientes escándalos se explican en parte por la misma naturaleza degradada de la contienda política colombiana, pero también por las “regulares compañías” de los equipos de campaña. Zuluaga ha asumido los problemas de frente, acorde a su temperamento, pero los detalles del escándalo siguen acumulándose en su contra. Su pecado ha sido, sobre todo, la tolerancia de ciertas dinámicas perversas dentro de sus filas.

Clara López es una excelente candidata de la izquierda colombiana. El problema, curiosamente, es que las posiciones arcaicas de la izquierda colombiana determinan que su campaña no pueda deslindarse de las ideas anacrónicas que acompañan a este sector político en nuestro país. Así, a falta del progresismo de los partidos de izquierda socialdemócrata modernos, estamos ante la determinada testarudez de la izquierda trasnochada latinoamericana.

Sin embargo, López cuenta con una excelente preparación académica y desempeño público. Incluso logró que, reemplazando a Samuel Moreno en la Alcaldía de Bogotá luego de su destitución, la calificación de su gobierno provisional sobrepasara los setenta puntos.

En buena medida, que el Polo Democrático haya sobrevivido (apenas, pero lo hizo) a la administración distrital de los Moreno, se lo debe al trabajo de Clara López. Ella es, al final, una líder política valiosa y juiciosa, capturada por las posiciones ideológicas de un partido en problemas y de un contexto histórico olvidado. Estos, y los que he comentado en mis últimas dos columnas, son nuestros candidatos.

Entre ellos está nuestro próximo presidente. Los invito, lectores, a que tomen una decisión consciente, informada, pero en libertad, y que encontremos buena suerte al depositar los tarjetones en las urnas. Ese es mi deseo, ciudadanos.