A Gloria Ortega de Arza, la pasión paraguaya, esa por la que se identifica a sus coterráneos, se le desborda en cada palabra.
Con ese mismo ímpetu, ejerce como Presidenta de Tigo Colombia desde hace un poco más de una semana.
Conoce su negocio "desde la calle", el mismo territorio que caminan sus vendedores, por eso no duda en calzarse los tenis e ir a recabar el detalle de la operación.
No contenta con ello, se declara el último empleado de Tigo: sus jefes son sus subalternos.
Con tres carreras, entre ellas ingeniería de Sistemas, esta mujer ha sido pionera en llevar la tecnología a su país -de hecho, instaló el primer cajero electrónico, en Asunción, cuando trabajaba para IBM-, y no le teme a los territorios inhóspitos.
Antes de venir a Colombia y Bolivia, estuvo en Senegal. "Después de África no hay problemas grandes", declara. Y lo dice con énfasis, pues con seis horas de electricidad y una cultura del truque, las preocupaciones del cargo se replantean y la creatividad se impone.
Todavía recuerda una promoción para incentivar el envío de mensajes de texto, en el que el premio consistía en entregar cinco cabras por día, el animal rey en aquellas tierras.
En 6 meses, incrementó el market share (participación de mercado), en un 10 por ciento, y aumentó la penetración de un servicio esencial para un país en el que la supervivencia es una incógnita diaria.
A Colombia viene a implementar un modelo que hoy cubre el radio de acción de Millicom (la empresa dueña de la marca Tigo), y que permite generar una disciplina estricta de los canales.
Cree que en el país existe un amplio espacio para crecer, pues aunque se hable de que la penetración del servicio de telefonía móvil ya alcanza el 90 por ciento, esto sucede para hablar por el móvil.
Sin embargo, tan solo 10 de cada 100 habitantes utiliza los servicios para navegar por internet, ver TV móvil o enviar mensajes de texto; con lo cual, las oportunidades de llevar entretenimiento e información móvil renuevan su negocio.
Ella lo sabe bien. Con dos hijos, de 17 y 20 años, y largas jornadas de trabajo, la manera de mantenerse en contacto, es a través de mensajes de texto, permanentes, que se convierten en una videoconferencia cuando hay un acontecimiento importante.
Por ahora, "no tengo preocupaciones sino ocupaciones", lo que en ocasiones se traduce en condiciones justas de competencia.
Afirma que el 55 por ciento de los clientes de Tigo llaman a otros operadores, pero solo el 20 por ciento de usuarios de otros operadores llaman hacia Tigo. "¿Por qué será?" se pregunta.
Y confirma su posición al indicar que la tendencia es que los usuarios tengan más de una línea, de diversos operadores, con lo cual las compañías van tras lo que se conoce como wallet share, es decir el presupuesto que destina el consumidor para las comunicaciones.
"La competencia no está en la marca sino en el servicio", precisa.
El ejemplo lo pone para un asunto puntual como es el de la portabilidad que, de aprobarse, permitiría al usuario que conserven su número sin importar a que compañía se vaya.
Desde el punto de vista de Gloria, en este caso, la tecnología sale al paso con soluciones. A través de un servicio (llamado numbering server), en prueba en la actualidad, se relaciona el número con la manera en que uno quiere llamarse, y no importa si se cambia de compañía, solo hay que marcar el nombre.
Gloria cree en la revolución de la tecnología 3G, que permite llevar banda ancha móvil a regiones donde no existe otra forma de conectarse a internet.
¿Y cuándo se masificará? Cuando el precio sea accesible para todos. Lo que desde ya anticipa como un verdadero cambio cultural, remata.
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