Si os mordéis y devoráis unos a otros...
“Si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente”. Estas palabras se convertirían en una seria advertencia de Benedicto XVI, escrita en el 2009, a los obispos católicos. No sólo reflejaron el cansancio del Sumo Pontífice, sino también la fiera lucha por el poder, traiciones, intrigas y corrupciones dentro de la iglesia. Ahora, la filtración de información mediante el llamado Vatileaks, demuestra que los papas reinan pero no gobiernan.
Eric Frattini en su libro Los cuervos del Vaticano, publicado en el 2012, advirtió que los celos por el manejo de las poderosas instituciones de Dios, llevarían a la renuncia del papa. “El sumo pontífice se sentía como un Jesús rodeado de unos apóstoles enfrentados en sectores, familias, intereses, riquezas y poder”, señalaba Frattini. Y se hizo realidad.
Los hechos que se han descubierto desde el 2012, en torno al Vaticano y a algunos miembros de la Iglesia Católica, parecen superar la ficción. La frase “no basta con ser un buen monje para ser un buen papa”, parece cobrar sentido. De esta no se escapa Benedicto, quien al parecer no pudo conciliar la guerra desatada entre los cardenales Bertone y Sodano.
El cardenal Bertone es el segundo después del papa. Ha concentrado un inmenso poder, pues se desempeña como Secretario de Estado del Vaticano y fue el jefe de campaña -nombrado por el propio Benedicto-, para que el actual papa fuera elegido en ese cargo. Lo han catalogado como el autor del enfrentamiento que ha polarizado al Sacro Colegio Cardenalicio, y también a sectores de la curia. Bertone aparece como un conspirador, ambicioso, manipulador y enemigo de la transparencia. Ahora quedó mal parado con los escándalos Vatileaks.
En privado, Benedicto XVI ha señalado su desacuerdo con las actitudes de Bertone y de la manera como “os mordéis y devoráis unos a otros”. Tal vez por ello no ha ocultando su preferencia por el cardenal Scola, arzobispo de Milán, para sucederlo, siendo el sumo pontífice 266. Sin embargo, su relación es conflictiva con Bertone. El papa es elegido por cardenales, y el actual papa ha elevado a cardenales a 67 religiosos, convirtiéndose en un gran elector.
En la filtración de los documentos aparece un colombiano, el cardenal Darío Castrillón, de quien se han conocido varias cartas dirigidas a Benedicto, revelando intimidades de las relaciones conflictivas entre varios cardenales, y acusando a Scola de tener problemas con Bertone. Castrillón es miembro del nefasto club de cardenales bertonianos.
Al interior de los muros vaticanos, el papa ya no se fiaba de nada ni de nadie. Paolo Gabriele, su exmayordomo, resultó implicado en la revelación de documentos secretos. Hoy, Benedicto solo confía en su secretario privado, el padre Georg Ganswein, quien lo ha acompañado durante diez años. “El guapo Georg”, así lo llaman sus admiradoras, que lo invitan a dejar los hábitos y “aprovechar lo que Dios le dio”.
En el 2010, Benedicto XVI le confesó a Peter Seewald, uno de los investigadores más serios sobre asuntos del Vaticano, que podría optar por la renuncia. Aunque la prensa vaticana desmintió, estos años, la versión de una posible renuncia, los últimos escándalos confirmaron los rumores. Los representantes de Dios en la tierra son hombres, algunos de ellos también deslumbrados por el afán de poder. Por fortuna, ente cielo y tierra, no hay nada oculto.