Compradores más grandes y con interés por Colombia se dieron cita dos días en la macrorrueda de negocios que cerró ayer con expectativas de negocios cercanos a 61 millones de dólares.
Sin embargo, cerca del 32 por ciento de estas posibilidades se concretan en seis meses. Aún así, el foco de atracción de varios importadores americanos y canadienses estuvo en nuevos productos y manejo de nuevas tecnologías.
Es el caso de Industrias Saver, empresa barranquillera que produce su propia versión de respiradores o tapabocas (uno plegable, diferente a los convencionales que se utilizan en Colombia y Estados Unidos) lo que les ha valido unos excelentes prospectos de negocios.
"De nueve citas que tuvimos, con siete compradores tenemos muy buenos prospectos y con dos ya estamos en la etapa de negociación, uno en Canadá y otro en Estados Unidos ", señaló la jefe de Negocios Internacionales de Saver, Ingrid Barreros.
Llegar al mercado americano o canadiense no es una cuestión fácil y necesita esfuerzo. "Por eso es que tenemos el sello Niosh, del Instituto Nacional de Salud Ocupacional de E.U., que certificó nuestro producto".
Otro que tampoco ha tenido inconvenientes con los requisitos y los han cumplido ha cabalidad es Balalaika, confeccionista de ropa interior femenina y masculina de Medellín. Su gerente, Álvaro Zuleta, está ciento por ciento satisfecho con la Macrorrueda.
"Nos ha ido demasiado bien, los clientes son diferentes y están mucho más concretos y decididos por los productos colombianos. Hemos visto cómo algunos que han tenido interés en China, pero también están mirando al país para confeccionar allá. Por la calidad y la posibilidad de que la mercancía se mueva mucho más rápido".
Precisamente se trata del sector que movió más proporción de las posibilidades de cierres de negocio, con un 50 por ciento, mientras en agroindustria fue de 30 por ciento y el resto de la mano de otros sectores manufactureros
Etiqueta en tres idiomas
Para vender en estos mercados, los empresarios deben ofrecer etiquetas en español, inglés y francés (para Canadá) y los empaques tienen que ser ciento por ciento biodegradables.
Lo que no ha sido una dificultad para Hefzi Ba Stylos, compañía de confecciones de Cartagena que concretó un negocio con un importador de Nueva York para hacer dotación. "Cumplimos con todos los requisitos y solo haremos unas adecuaciones en los empaques", aseguró la gerente, Ingrid Mestre.
En la misma línea de las confecciones está la empresa antioqueña Export Garments, que produce toallas y camisetas con telas especiales de microfibra. John Marín, el gerente, dice que "el problema está con los certificados de origen que se impuso para tener cero arancel, porque algunos productos de última tecnología no son hechos con fibras colombianas, pues en el país no se producen y, por ende, no tienen competitividad".
Es la misma crítica de Zuleta, de Balalaika: "Para competir, necesitamos hacerle un reforma al TLC, pues se hizo un nudo para amarrar al confeccionista a certificados de origen y para entrar nuestros productos en Estados Unidos se necesita una fibra específica y la oferta es limitada".
Ricardo Vallejo, de Proexport, señaló que, pesar de algunas dificultades y temas que tienen que ver con decisiones del alto Gobierno, "hemos hecho un gran esfuerzo para promover nuevos mercados para nuestros productos".
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