La Universidad de Purdue, en Estados Unidos se sintonizó con el ideal de Colombia de crear una nueva economía basada en la innovación. Para ello, detectaron la importancia de que hubiera más estudiantes de posgrado, investigadores que aplicaran la resolución de problemas en su propia comunidad.
Leah Jamieson, la decana de la Escuela de Ingenierías de la Universidad de Purdue, que visitó Bogotá y Medellín, esta semana, es una de las artífices del acuerdo de cooperación científica con 20 universidades en el país.
Para ella, las áreas claves en las que Colombia puede tener futuro son, entre otras, la biotecnología, la infraestructura civil, la ingeniería sísmica y la nanotecnología. Aunque apenas se avanza en esa última área, cuando se entiende qué pasa a nivel del átomo se pueden crear nuevos materiales o realinear cómo se forman para que sean más fuertes, transparentes o resistentes, y esto se puede aplicar en energía, textiles, sensores o en salud, al atacar una célula enferma sin dañar los alrededores, dice esta mujer formada en matemáticas en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), con estudios de doctorado en ciencias de la computación en la U. de Princeton.
"Operar a escala nano abre enormes puertas y es una de las áreas en las que Colombia estableció sus prioridades y con cada universidad que he estado hablamos de ello".
Para Leah, una de las formas más directas de empezar el camino de la investigación aplicada es lograr que más profesionales y profesores alcancen el nivel de posgrado.
El lema de esta Universidad, que trabaja con Eafit, la UPB y la U. de A., es "Discovery with delivery" (Descubrimento con entrega). Lo que significa que además de hallar algo novedoso y documentarlo en publicaciones especializadas, es preciso "hacer algo con ello".
También es incentivar que más profesionales vinculados a empresas (como lo han hecho en Kimberly Clark, cita como ejemplo) se formen en estas instancias y tengan como foco sus propios problemas. "Así la investigación será más relevante para su propia comunidad".
Para lograr que haya un mayor número de investigadores formados, es preciso incentivar el amor por las ciencias y el aprendizaje de cosas nuevas, desde el preescolar.
La Universidad de Antioquia, con una profesora de Purdue, enseñan a crear nanotubos de carbono a estudiantes de sexto grado en Santo Domingo Savio. Obtienen un diploma de ambas instituciones.
"Los programas que envuelven los chicos más pequeños y hacen que los problemas de ingeniería sean reales los entusiasma y hace que se decidan por estudiar carreras dentro de las ingenierías y la ciencia", asegura Leah. Su pasión pasa por hacerse preguntas, tantas e inagotables, que permitan crear el ambiente para la ciencia. Lo que se puede empezar a fomentar desde casa.
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