Desde la otra orilla, monseñor Darío de Jesús Monsalve , arzobispo de Cali, insiste en que la solución del conflicto armado en el país es la voluntad irrenunciable de diálogo.
La llave para el jerarca está en manos de la sociedad civil y del clero, que en distintas regiones, por su actividad pastoril, tiene contacto con todos los grupos armados. A Monsalve le llovieron rayos y centellas cuando se preguntó por qué a "Alfonso Cano" no lo capturaron y en el campo de batalla dieron de baja a "un hombre de más de sesenta años, herido, ciego y solo".
En entrevista con EL COLOMBIANO, el prelado hizo hincapié en ese diálogo como camino para frenar la confrontación y llamó la atención sobre el papel de la sociedad, que a su juicio le hace falta asumir un papel constructivo para buscar la paz.
¿Qué piensa frente a las versiones que hablan de diálogos secretos entre las Farc y el Gobierno, de cara a una negociación, cuando aumenta la escalada violenta de la guerrilla?
"Hago un llamado al Gobierno y a las Farc, a la sociedad colombiana, a la comunidad internacional, para que se den los pasos inmediatos para ese diálogo. De por medio hay muchas vidas de soldados, de policías, de civiles, de guerrilleros, vidas de colombianos. Cada negativa al diálogo suma muertes. Creo que lo que ha puesto 'Timochenko' debería haber tenido más acogida y más trascendencia, de alejarse del secuestro extorsivo. Me parece que la arrogancia de lado y lado en estas cosas y la indiferencia de la sociedad a estos temas, son mortales para quienes están involucrados directamente en la guerra".
Pero el país no le cree una palabra a las Farc y menos con los ataques de los últimos días. ¿No cree que les hace falta una real voluntad de dejar las armas?
" Claro, eso es fundamental, pero se ha vuelto monotemático pedirle gestos a la subversión y pedirle reciprocidad cuando se ha colocado en el otro extremo y no hará lo que a nosotros nos gustaría que hiciera. Lo importante es que quienes creemos tener una racionalidad, civilista, política, tenemos la obligación de tomar iniciativas. Me parece que el país necesita cambiar esos esquemas mentales. Lastimosamente llevamos muchos años conquistados, seducidos y hasta embrujados por unos esquemas de seguridad que han opacado la iniciativa de la sociedad civil y han empobrecido la acción del Estado".
¿Le han solicitado sus oficios para apoyar un eventual acercamiento?
"Yo estoy en contacto con la gente de mis comunidades y escucho tanto en la calle, en las cárceles y en otras partes inquietudes pero no estoy involucrado directamente en acercamientos. Además respeto la posición del Gobierno, pero no la acepto, de que solo él tiene el contacto con estas personas, porque nosotros pastoralmente tenemos que estar abiertos a esas realidades".
¿Cuáles son las inquietudes que le ha manifestado esa gente en las cárceles o en las montañas?
"Nosotros aquí tenemos contactos a través de la Vicaría de la Reconciliación, con grupos armados por fuera de la ley, dentro del contexto pastoral. Son las parroquias donde muchas veces iniciamos contactos con jefes responsables de esas organizaciones para tratar, precisamente, de frenar ese desangre. En las cárceles siempre que voy a celebrar invito a quienes están vinculados con esas organizaciones a que nos cooperen para evitar muertes. Estoy intentando, como se hizo una vez en Medellín, de generar una circularidad en favor de la vida, que implica a las comunidades y a las organizaciones armadas. Que implica a la comunidad, las víctimas, los victimarios y la empresa".
Qué cree que le hace falta al país para que se dé la resolución del conflicto. Muchos le siguen apostando al aniquilamiento de los grupos armados en respuesta a sus ataques a la sociedad...
"Lo primero es que haya una clara disposición y una voluntad decidida de buscarle una salida negociada al conflicto armado y una voluntad decidida y permanente de paz. Yo he dicho que el Caguán fue un error pero el diálogo jamás lo será. Hace falta también esa voluntad política y social en favor de la vida porque en el país todo se volvió fatal. Todo se volvió vertical porque todo se quiere resolver con el pie de fuerza. Aument0 de hombres en el Ejército. Hay que erradicar el asesinato de una cultura y de una sociedad, es una tarea de largo plazo pero que debe comenzar en compromisos muy efectivos".
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