Reprochable, desde todo punto de vista, la violenta agresión que se presentó entre dos compañeros del equipo profesional de fútbol de Itagüí. Tras una discusión entre los jugadores Edwards Jiménez y Efraín Viáfara, este último atacó con una patada voladora a Jiménez y le ocasionó tres fracturas en el rostro que lo tienen hospitalizado y lo sacarán dos meses de las canchas.
Nada justifica la violenta reacción del jugador caleño que puso en riesgo la vida de su compañero y le ocasionó una fuerte lesión que le dejará huellas para toda su vida.
Como futbolista profesional y empleado de una institución, Viáfara se merece un castigo ejemplar. Como ser humano, necesita un acompañamiento profesional para que no vuelva a repetir un hecho tan lamentable.
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