Siempre pensé que la fila en la embajada americana sería la última que haría en mi vida, pero ahora cambié de parecer: no la haré nunca. No me interesa visitar los Estados Unidos de América como turista y menos como habitante permanente.
Habiendo tantos y tan interesantes destinos en el mundo, descarto, de una vez y para siempre, la posibilidad de viajar a gringolandia, y no por razones antiimperialistas sino personales.
Me resisto a pedir una visa para la que tengo que llenar cincuenta (o sin cuenta) mil requisitos y un formulario con las respuestas más obvias a las preguntas más ridículas que cualquier ser humano con dos dedos de frente se pueda imaginar.
Para la muestra este botón: "¿Ha tratado de entrar en los EE.UU. para dedicarse a infracciones del control de exportaciones, actividades terroristas o subversivas, o con cualquier otro propósito ilícito?" ¿Quién en sus cabales diría que sí? Una cosa es que sean paranoicos y otra que sean tan bobos.
Ya entrados en gastos, y son altos, llega el día de la cita, que en ocasiones es esperada durante meses, para que el funcionario de turno no se digne siquiera darle una hojeada al cartapacio de documentos que lleva el aspirante. ¿Entonces para qué los piden? Así las cosas, el único requisito debería ser el pasaporte. Si se la niegan, que es lo más probable, le entregan una comunicación impersonal dirigida a Estimado solicitante y, mediante un discurso contradictorio, insulso y generalizado, le informan que es inelegible para recibir una visa de no inmigrante.
¿Qué les hará pensar que todos los que piden una simple visa de turistas para ir de vacaciones se quieren quedar a vivir allá? ¿Cómo puede demostrar que es elegible una persona si el oficial consular, soplado como arroz tostado, además de no mirar sus documentos tampoco le permite hablar?
El aspirante a visa está unido a su verdugo por un teléfono, tipo cárcel gringa, que no admite objeciones, explicaciones ni apelaciones.
¿Cuáles son los parámetros para otorgar la visa americana, además del rentabilísimo negocio que representa cada solicitud? Sin respuesta. Muy raro que miles de "mulas" y de indeseables viajen diariamente en busca del "sueño americano", pero apenas una mierdésima de las personas decentes, con tiquete de ida y regreso, sean elegibles para visitarlo.
Por lo menos deberían abrir oficinas de atención en algunas ciudades intermedias, así no les saldría tan costosa la humillación a los negados y no estaría tan lejos el regreso a casa con la cola entre las patas.
Cada quien elije a las personas que quiere dejar entrar a su casa, ni más faltaba, pero cuando la selección es irracional e inconsistente se convierte en una fastidiosa demostración de superioridad.
Felicito sinceramente a los que quieren ir y obtienen la visa. Yo, por lo menos, no he ido y no vuelvo.
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