Los días previos a su triunfo como presidente de El Salvador, el periodista Mauricio Funes gastó casi el mismo tiempo en explicar sus propuestas que en desligarse del presidente de Venezuela Hugo Chávez. "Soy de izquierda moderada", decía. "Mi verdadero ejemplo es Luiz Inácio Lula da Silva".
Al representar a la antigua guerrilla del Fmln, la claridad de su filiación política no era poca cosa. Sus rivales del partido de derecha Arena, aseguraban que Funes era un comodín de Chávez y que de llegar al poder, El Salvador sería un satélite bolivariano.
En su discurso de aceptación del triunfo, Funes expresó aires de conciliación, repitió que quería trabajar como Lula, en favor de la clase menos favorecida y con apoyo de todos los partidos.
El periodista y ahora presidente electo del país centroamericano puso sobre el tapete, una vez más, que si bien Latinoamérica se mueve con aires de izquierda, hay dos tendencias que son tan distintas como poderosas. Lula y su centro izquierda moderada y Chávez con la que es considerada una propuesta radical.
El vocero de Latinoamérica
Luiz Inácio Lula da Silva tiene 63 años y es un fenómeno político, social y carismático pocas veces visto en la región.
Tiene la habilidad de hablar de forma desabrochada con el presidente de E.U. Barack Obama y luego conversar con Hugo Chávez sin que ni el uno ni el otro le reprochen sus actitudes o sus amistades.
Su estilo de gobierno está más ligado al centro y gobernantes como Michelle Bachelet en Chile, el mismo Fernando Lugo en Paraguay e incluso Cristina Fernández en Argentina, tienen una simpatía especial por sus directrices políticas. A ellos, parece ahora sumárseles Mauricio Funes en El Salvador.
Según el analista político y profesor de la Universidad de El Salvador, Marlon Anzora, la izquierda de Lula conquista nuevos adeptos con un discurso más conciliador que ofensivo en el que no es mal visto el capital privado y en el que se garantiza la convivencia de diferentes tendencias políticas.
El ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus agrega que la seguridad jurídica que Lula le ha dado a Brasil garantiza una evolución del estado a grandes porcentajes que se ve representado con disminución de pobreza y crecimiento.
Esos elementos hicieron que 'la izquierda de Lula' lleve hoy las banderas de buena parte del continente y, como se vio en el encuentro con Obama, el político brasileño se interese por mediar a favor de Cuba o Venezuela.
Los tres de Chávez
Del otro lado de la izquierda está Hugo Chávez. Un mandatario que lleva 10 años en el poder, con un inmenso apoyo popular en su país, con la posibilidad de ser presidente cuantas veces quiera y con un temperamento indescifrable.
Su política de nacionalizaciones y crítica al capital privado tiene entre sus más cercanos adeptos a los presidentes Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia.
"Es una izquierda contestaria, que juega doble y es antidemocrática. Mientras la de Lula es una izquierda interlocutora con el mundo, Chávez no protege a la oposición misma de su país", comenta el decano de la facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Fabián Sanabria.
La diferencia entre ambas izquierdas es sustancial pero no exclusiva de Latinoamérica ni de esta posición política, sin embargo, en nuestro continente, en medio de un creciente interés por los gobiernos de corte social, se hace más evidente cuando dos líderes de gran envergadura toman las banderas de sus posiciones políticas y ganan adeptos para sus propuestas.
"No digamos que son dos bandos. Son dos tendencias. Son los matices de la izquierda. En América Latina es palpable, pero no hay que ir muy lejos para verlo en nuestro círculo. En el mismo Polo Democrático se ven las diferencias. Unos contestarios y atravesados y otros abiertos y progresistas", concluye Sanabria.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4