No tienen los pies sobre la tierra sino bajo ella. Hombres que trabajan en la oscuridad del subsuelo exponiendo sus vidas todos los días por un pago mínimo con el que puedan sobrevivir, ellos y sus familias. Estas son las condiciones en las que trabaja la mayoría de mineros en el mundo.
A raíz de la cantidad de accidentes en esa industria en los últimos meses, la discusión sobre las garantías que reciben quienes viven de la minería se agitó de nuevo.
En Chile, 33 mineros quedaron atrapados durante 70 días en un yacimiento de cobre. Tras una titánica labor, lograron ser rescatados. Sin embargo, no todos los casos tienen un final feliz. Acá en Colombia vivimos un triste desenlace en la mina San Fernando de Amagá, cuando 73 obreros murieron tras una explosión en un yacimiento de carbón.
En Tasco, Boyacá, un derrumbe sepultó a los mineros Hernán Alfonso Barrera y John Fredy Ordóñez y, esta semana, otros cuatro hombres en una mina de Ecuador fallecieron por asfixia y ahogamiento.
En China, más de 20 mineros perecieron por una explosión de gas grisú. Y estos son solo algunos casos documentados. Existen miles de tragedias en el sector que hacen parte de la rutina diaria de estos hombres.
Manuel Quiroga, compañero de los 33 mineros rescatados en Chile, narra a este diario cómo es una de sus jornadas laborales.
"Trabajo de 12 a 16 horas diarias. Llego a la mina, agarro mis implementos de trabajo y comienzo", relata.
Quiroga se sumerge a cientos de metros de la superficie y en un espacio no mayor a los dos metros cuadrados que, a cualquiera le podría generar claustrofobia, realiza su labor.
Permanece en posición fetal, martillando, alrededor de unas 10 horas diarias. Llega cansado a su hogar. Poco comparte con sus tres hijos, que a veces no comprenden el por qué su padre no les dedica el tiempo suficiente. Mientras él, con la fe inquebrantable del minero, hace su labor para brindarles un mejor futuro.
"Esto es duro y aunque no pagan tan mal, siempre está uno preocupado. No por mi sino que si me pasa algo qué será de mi familia", dice con un gesto de preocupación en el rostro.
Aunque no hay una cifra exacta sobre las muertes que genera la minería al año, las estimaciones sugieren que superan las 1.000.
La Organización Internacional del Trabajo calcula que la industria emplea a cerca del 1 por ciento de la fuerza laboral mundial. Sin embargo, genera el 8 por ciento de los accidentes mortales.
La situación de Quiroga es común entre sus colegas. A eso hay que agregarle que la explotación minera ha desplazado pueblos indígenas, transformado montañas en cráteres y contaminado ríos.
No obstante, es una industria que enriquece países y nada despreciable para los grandes empresarios. Así que lo que se debería revisar es cómo proteger a estos héroes que pasan sus vida bajo la oscuridad de la tierra.
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