A pesar de lo insólita y absurda que fue, a doña Victoria Palacio nadie le devolverá la vida de su nieto Andrés Felipe Medina, líder cultural de San Javier que fue asesinado por un sicario en la madrugada del domingo.
Sentada en un muro del cementerio, ayer lloraba inconsolable, a punto de desmayarse, mientras el féretro de su nieto era sepultado bajo los toques de la chirimía Bantú, que lo despidió con lo que más le gustaba en vida: la música.
Doña Victoria no resistió vivir de cerca ese último adiós al joven que era su admiración y que nunca habló de guerra con nadie.
"Él no era sino bueno, era tan lindo, tan hermoso...", decía hundida en llanto y asistida por su nieta Elizabeth, que también destacó a Andrés Felipe como un muchacho sano, que vivía para la música y la cultura.
Narró que su primo era un líder cultural, que nunca había recibido amenazas porque no era de combos y que incluso quería graduarse, "estudiaba los domingos para terminar el bachillerato, era un soñador".
Así también lo describió John Jaime Sánchez, su amigo y compañero de la Corporación Son Batá, un colectivo musical y cultural que lleva cuatro años de trabajo promoviendo el teatro y la música entre los jóvenes de la Comuna 13.
Andrés fue de los fundadores, "el pilar de este proceso", y se desempeñaba como coordinador del área de teatro, puesta en escena y performance y también en la parte administrativa.
"Un día llegó a mí y me dijo: John, no sé hacer nada artístico, pero quiero aprender, empecemos a crear un sueño y que ese sueño sirva para que los jóvenes no se sigan matando en nuestros barrios", relató en tono triste.
Añadió que Andrés, "se sentía el más gallina del mundo, porque no creía en la guerra, soñaba que la gente en vez de un arma tuviera un instrumento musical o compusiera una canción".
Jorge Melguizo, secretario de Desarrollo Social de la Alcaldía, quien acompañó el sepelio, rechazó el crimen y señaló que es consecuencia de, "todos los que han estimulado el narcotráfico y el paramilitarismo en esta ciudad".
Calificó el asesinato como "absurdo", pues aunque las autoridades de Policía no han esclarecido el hecho, al parecer fue una confusión.
Andrés fue acribillado a las 6:00 a.m. del domingo a pocas cuadras de su casa, en el barrio Nuevo Conquistadores, mientras hacía una llamada telefónica. Todo indica que se debió a una confusión.
Confusión que dejó a una familia de luto, a un barrio sumido en la tristeza y a otra víctima inocente de una guerra que siembra muerte donde las mayorías anhelan y luchan para que a la ciudad vuelva la paz, la esquiva paz.
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