HISTÓRICO
Mediterráneo: un mar que se tiñe de sangre foránea y apatía
  • Mediterráneo: un mar que se tiñe de sangre foránea y apatía
Por DANIEL ARMIROLA R. | Publicado el 19 de octubre de 2013

No han pasado tres semanas de la tragedia de Lampedusa y nuevos barcos con sus cargas de inmigrantes ilegales, que le apuestan al todo o nada, han sido detectados tratando de cruzar el Mediterráneo en las más adversas condiciones.

Muchos de los 359 inmigrantes muertos, de la tragedia del 3 de octubre, a la que le siguió otra con 50 víctimas fatales, yacen como NN bajo el suelo italiano, sin lápida, ni ceremonias de adiós ni santa sepultura. La tragedia destapó la soberbia de las instituciones europeas frente a la inmigración ilegal, un fenómeno de hace mucho.

Solo ahora, el gobierno de Italia intenta mejorar su imagen después de varios aciagos incidentes ocurridos en el mes en curso, triplicando el pie de fuerza en Sicilia, con el despliegue de la Operación Mare Nostrum.

Pero para la mayoría de expertos, esto no sólo no evita el problema, sino que lo agrava. "Basta de solucionar este fenómeno aumentando la represión", opina Antonio Díaz de Freijo, sacerdote español, dirigente de la Asociación Karibu, una Ong con sede en Madrid, cuyo fin es acoger y tratar de favorecer la integración de los inmigrantes subsaharianos en esa ciudad.

"La gente va arriesgar más sus vidas porque aumentan los peligros. Y van a ser ahora más explotados por las mafias de la inmigración, lo que nos va a llevar a mayores desgracias. Espero que esto no ocurra. ¿Por qué? Porque si le cierran por un sitio, la gente intentará entrar por otro. Si sólo se tienen medidas en cerrar la zona, poner unos barcos y controlarla para que no pasen, no habrá posibilidad de llegar a una solución. Las desgracias las seguiremos teniendo", dijo Díaz a EL COLOMBIANO.

Freijo conoce bien cuál es el contexto en el que migran estas personas: "Son típicamente de naciones donde la situación es alarmante.

Es el caso de Eritrea, un país situado al noreste de África. Para escapar de allí la gente tiene que arriesgar la vida, porque quedarse es condenarse a muerte.

Hechos similares se viven en Etiopía, Siria, Somalia. "Eso lleva a hablar de los "efectos llamada", yo nunca estuve de acuerdo con eso. No hay efecto llamada: la gente no viene porque en Europa la situación sea buena, viene porque en sus países no se puede vivir. Europa está mal en el mundo laboral, pero los inmigrantes ignoran esto. Ellos llegan a defender el derecho a vivir", dice Díaz de Freijo.

Mare Nostrum
La Operación Mare Nostrum, enmarcada dentro de las políticas de seguridad europeas Frontex, ha logrado en los últimos días la interceptación de cuatro barcos que llevaban más de 300 inmigrantes. Pero la respuesta que no parece solucionar el problema de raíz, porque tal como lo advierte Freijo, "el refugiado seguirá llegando".

Otro drama es el de los funerales, todos anónimos, cuando se les había prometido a los afectados un tipo de ceremonia mucho más honrosa.

"El primer ministro lo prometió en Lampedusa, en compañía del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. Enrico Letta explicó que se iba realizar, pero la fecha no se sabía. La fueron retrasando, hasta que no se cumplió. Sabemos que los cuerpos fueron enterrados en varios cementerios de la isla, con unas lapidas con números. En una jornada muy triste, casi anónima", explicó a EL COLOMBIANO Darío Menor, periodista de La Razón, radicado en Italia.

¿Falta de humanidad?
La Ong europea Migreurop asegura que el problema de la U.E. para con la inmigración está en denominarla como un asunto "clandestino".

"¿Qué se hacía mientras se ahogaban cientos de refugiados? En lugar de hacerse esta pregunta, Italia y las instituciones europeas indican que es el momento de darle mas medios a Frontex. ¡Pero no nos engañemos… Esta agencia tiene por mandato la lucha contra la inmigración llamada ‘clandestina’ y no el salvamento en el mar. Aumentar sus operaciones no reducirá el número de muertos: 3.300 personas habrían fallecido ya cerca de Lampedusa desde 2002, mientras sus medios pasaron de 19 millones de euros en 2006 a unos 85 millones en 2013", recalca en un informe.

Y es que para muchos resulta incomprensible el hecho de que mientras naufragaba el barco libio que llevaba a los más de 500 inmigrantes rumbo a Lampedusa, el 3 de octubre, pescadores y otros isleños no hubieran prestado ayuda por temor a una polémica ley que castiga no sólo a estos refugiados sino a quienes les presten ayuda.

Menor, crítico en sus análisis, incluso piensa que la tragedia se pudo evitar. "Está muy abierto el debate en la sociedad italiana en dos niveles: Uno es la ayuda humanitaria para la gente que llega. Y en el plano legislativo, es el tema de que la ley de inmigración considera que ser irregular o no tener papeles es un delito, pero que incluso ayudar a un indocumentado también lo es, lo que en principio además podría haber generado suspicacias ya que se pudo haber evitado el desastre".

Este, para la mayoría de analistas, es el trasfondo de la problemática: un desconocimiento de las leyes europeas para con la situación de estos inmigrantes. Algo que aceptó la misma ministra italiana de Integración, Cécile Kyenge: "Cada cuerpo en Lampedusa es una derrota de las políticas de inmigración italianas y europeas. Llegó el momento de cambiar estas leyes".

La Unión Europea, blanco hasta de las críticas del Papa Francisco (que calificó de "vergüenza" los últimos acontecimientos en Italia), intenta en parte defenderse.

"Vemos todas las armas disparándose contra las instituciones europeas tras Lampedusa pero hay que tener en cuenta el problema de origen, que son los Estados que no cumplen con sus obligaciones y las mafias que juegan con la vida de la gente en África", dijo a Efe el eurodiputado Francisco Sosa.

Díaz de Freijo responde que "en Europa la legislación de inmigración nunca se aplicó para dar respuesta a las graves situaciones que tienen estos inmigrantes en sus países de origen. Por lo tanto, no se soluciona el problema. No se organiza o regula esto. Y si se regula es con represión. Para que la gente no venga, para que la pase mal. No ayudar, no participar en apoyo a los inmigrantes. Todo eso nos ha llevado a que el problema no tiene respuesta".

Migreurop va más allá: "Al momento en que la U.E. considera que la lección del naufragio de Lampedusa es la necesidad de reforzar la vigilancia, es hora de levantarse contra esto y afirmar: Vigilar no es velar por. No se puede vigilar a los migrantes como flujo a detener y, a la vez, velar por ellos. Nunca una política de lucha contra la inmigración denominada ‘clandestina’ podrá ser una política respetuosa de los derechos de las personas".

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), António Guterres fue contundente: "Hay algo realmente inhumano en un mundo en el que los sirios se ven obligados a arriesgar sus vidas a manos de traficantes sin escrúpulos, tratando de alcanzar la seguridad en Europa. Escapan de las balas para luego morir sin haber podido siquiera solicitar asilo".

Todos los analistas coinciden en que las leyes en este caso se esconden detrás de esa falta de humanidad. Identifican a estas personas como clandestinas destruyendo su dignidad, necesaria para que se resuelva su problema. Pero mientras el mundo de las oportunidades se da golpes de pecho, al otro lado del mar, cientos de familias saben que la única opción de vivir y escapar del miedo es dando un salto al vacío.