El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que desea "iniciar el trabajo" para una reforma sobre inmigración este año y que funcionarios seguirán de cerca la controvertida ley de Arizona por sus consecuencias sobre los derechos civiles.
Obama ha estado bajo presión para mantener su promesa formulada en la campaña presidencial de 2008 de revisar la legislación sobre inmigración.
La dura nueva ley en Arizona puso el asunto en medio del debate público y congregó a los votantes hispanos, un grupo clave cuyo apoyo necesitan los demócratas de Obama en las elecciones legislativas de noviembre.
"Quiero iniciar el trabajo este año y que demócratas y republicanos trabajen conmigo, porque tenemos que ser sinceros con lo que somos, una nación de leyes y una nación de inmigrantes", agregó el mandatario. Los comentarios de Obama parecieron enfriar las esperanzas de que una reforma inmigratoria podría aprobarse este año.
Los demócratas revelaron un marco para reformar la legislación inmigratoria, que Obama recibió con agrado, pero no está claro si obtendrán los 60 votos necesarios para aprobar la legislación en el Senado.
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