El presidente Alan García dijo ayer que no desea que ninguna circunstancia altere la buena relación con Venezuela, pero justificó el asilo político concedido al líder opositor venezolano Manuel Rosales, señalando que como país democrático, Perú estaba en la "obligación" de proteger a quien se considera un perseguido.
El pasado lunes el gobierno informó que había otorgado asilo político a Rosales por "razones humanitarias", y de inmediato el gobierno de Caracas, en señal de protesta, llamó a consultas a su embajador en Lima, Armando Laguna.
El jefe del gabinete peruano, Yehude Simon, expresó ayer que Perú respeta "profundamente" al gobierno de Chávez, y negó que detrás de la medida existan ni "posiciones ideológicas ni mensajes en contra de Venezuela".
Venezuela, por su parte, consideró "una burla contra el derecho internacional, un duro golpe a la lucha contra la corrupción y un agravio contra el pueblo de Venezuela", la concesión de asilo a Rosales, alcalde de Maracaibo y uno de los principales líderes de la oposición en el país.
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