- Hay deudas "malas" y deudas "buenas", dicen los expertos.
- Existen tantas maneras de salir de las "culebras" como de contraerlas.
- Expertos aconsejan no endeudarse más del 30% de los ingresos.
Henry Plazas Figueroa
Bogotá
Si existe algo fácil en la vida de cualquier ser humano es endeudarse. Lo difícil, después de que se tiene el dinero en las manos, es saber cómo manejarlo, pero en especial cómo pagarlo.
Cada persona, según sus propios ingresos y las expectativas que tenga, puede construir una estrategia no sólo para planear su ahorro sino también para salir de las llamadas 'culebras' que a diario lo persiguen.
No existe una receta mágica ni fórmulas matemáticas que reduzcan a cero el problema. Sencillamente lo único que queda es cumplir con las obligaciones. Así, existen casi tantas maneras de salir de deudas como de contraerlas.
La docente de matemáticas y experta en planeación financiera, María Cristina Hurtado, explica que existen deudas buenas y malas y que para cada una de ellas se debe emprender una estrategia diferente.
"En primer lugar, las deudas malas no deben sobrepasar de 30 por ciento de los ingresos de una persona y corresponden a aquellas que empobrecen, y no generan ningún valor", comenta María Cristina Hurtado.
En ese orden de ideas aconseja hacer un listado y organizar todas las deudas que se tienen, lo mismo que un análisis cuidadoso para saber cuánto se está pagando y cuánto tiempo hace falta para finalizar.
Luego hay que empezar a mirar qué es lo que más le conviene, pero lo ideal es bajar lo más costoso que es lo que está copando el flujo de caja, es decir, concentrarse en disminuir la deuda para lo que lo más importante es priorizar.
Un ejemplo muy común son las tarjetas de crédito y los créditos de consumo que se adquieren para tomar vacaciones, comprar lo que está de moda o artículos que se deprecian con gran rapidez. Otra deuda mala es la compra de vehículo sin tener en cuenta la proporción de la acreencia.
"Casi siempre son las más costosas, por lo que es primordial salir de ellas con planeación", agrega la especialista.
En cuanto a las calificadas por los expertos como 'buenas' lo más importante es ir reduciendo el plazo en las de mayor tasa financiera, no solo disminuir las cuotas, como cuando la persona se endeuda para comprar una casa o un apartamento.
Pero para tener deudas buenas y hacer este tipo de operaciones, según el presidente del Fondo Nacional de Ahorro (FNA), Hernando Carvalho, es necesario adquirir la cultura de ahorrar 10 por ciento de los ingresos.
"Es un elemento importante para que la personas tenga una buena historia crediticia. La gente debe tratar en los posible de no endeudarse para elementos de consumo como ropa y comida, que debería pagarse de contado", dice Carvalho.
Entre las obligaciones, la más común es los créditos que deben pedirse para préstamo de vivienda, pues en el futuro se vuelve un crédito productivo ya que la casa o el apartamento se convierten en patrimonio y por ser finca raíz tienen una valorización en el corto plazo.
Aunque es un mal necesario, una deuda buena también puede generar ingresos. Por ejemplo, endeudarse para montar un negocio (así sea en la propia casa). A la vez, la compra de un taxi que genera dividendos a su propietario.
Los analistas coinciden en el que plazo máximo de endeudarse es siete años. Pero se debe tener en cuenta que hay inversiones que por su estructura requieren un plazo algo mayor.
"En promedio, la gente cuenta con dos tarjetas de crédito, préstamos de la empresa y chequera que, sumados a las de vivienda y vehículo, pueden totalizar entre 12 y 15 obligaciones. Lo curioso es que quienes más ganan son los que más se endeudan, mientras que las personas de bajos recursos lo que hacen es acudir al ahorro y poco se endeudan", agrega la señora Hurtado.
Desde el punto de vista de las obligaciones con el sistema financiero es aconsejable renegociarlas cuando uno haya incumplido en los pagos.
Se trata, entonces, de saber endeudarse para invertir. Pero no en cualquier inversión, sino en aquella que genere una rentabilidad superior a los costos que se ocasionan por el endeudamiento.
El porcentaje del ingreso que está destinando para pagar las obligaciones es otro indicador del manejo de su deuda. Si es más de 30 por ciento, los expertos aconsejan consultar un asesor financiero e iniciar un plan para disminuir el nivel de endeudamiento.
El analista Julián Cárdenas, de Corredores Asociados, puntualiza que en la actual coyuntura de incremento de tasas del Banco de la República, si se va pedir un préstamo, lo mejor es hacerlo a una tasa fija.
"Si tiene excedentes no debe dejarlos en las cuentas de ahorro sino invertirlos en CDT, o en acciones. Dependiendo del tipo de inversión, en el futuro, esos ingresos también servirán para pagar deudas.
¿Cuánto vale la pena endeudarse?
La deuda se justifica cuando esta significa un aumento de patrimonio, es decir, la consolidación de activos que representan seguridad y bienestar para el inversionista y su familia.
Endeudarse es una alternativa viable cuando se está adquiriendo una inversión, entendiéndose como un "activo" que representará ingresos futuros.
Endeudarse no está mal. Lo inadecuado es adoptar prácticas que afectan el patrimonio y la reputación en el mercado financiero.
La deuda vale la pena cuando se asume deliberadamente, cuando se le da un sentido real y practico a su destino.
Así las cosas, una señal de que una deuda vale la pena es cuando este dinero en préstamo representa un aumento significativo de patrimonio en el mediano o largo plazo.