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HISTÓRICO
Poca credibilidad institucional
  • Poca credibilidad institucional | ILUSTRACIÓN ESTEBAN PARÍS
    Poca credibilidad institucional | ILUSTRACIÓN ESTEBAN PARÍS
Publicado el 10 de septiembre de 2014

Al cumplir 20 años de medir el pulso de la opinión nacional, mediante encuestas de bien ganada credibilidad, Gallup Colombia ofrece en su último Gallup Poll, a modo de balance, algunas conclusiones que destacan como sentimientos prevalentes en el ánimo nacional. Y de ellas, hacemos énfasis en tres:

Primera: "Cada vez son mayores las demandas para que la paz y la seguridad se logren sin sacrificar la justicia y sin restringir las libertades".

Cuántos bandazos y dudas transmiten nuestros dirigentes en este punto esencial. Y cuánta munición dialéctica y política brindan gratuitamente ministros, fiscales generales y congresistas a quienes, con fusil en la selva y con retórica envenenada desde La Habana, pretenden hacernos parecer a todos los colombianos como culpables de una guerra de agresión contra las Farc, el "ejército del pueblo".

Segunda: "La corrupción viene ganando más peso como principal problema a resolver en Colombia". Lo dijimos en su oportunidad: a muchos no se nos pasó por alto que en su discurso de posesión para el segundo mandato, el presidente Juan Manuel Santos ni siquiera mencionó el tema. Como si negándolo desapareciera de la realidad que afrontan día a día los colombianos, cercados por corrupciones múltiples. Y frivolizar con el tema de la "mermelada", diciendo que es para que la gente viva mejor, no le ha servido al presidente para fortalecer su credibilidad.

El 76 % de los encuestados siente que la Colombia corrupta sigue aumentando. ¿Y qué es lo que ofrece el Gobierno a los colombianos? Una subida de impuestos, donde nadie sabe para quién está trabajando, para quién está produciendo, a qué bolsillos irán a parar sus pagos o a qué sectores improductivos irá a subsidiar con su esfuerzo.

Y la tercera, igualmente preocupante y con similares efectos destructivos para el Estado de Derecho: "Por primera vez instituciones como la Fiscalía, la Procuraduría y la Corte Constitucional tienen una imagen negativa más alta que la positiva. En la actualidad se vive el menor nivel de credibilidad institucional en el país".

Semejante dictamen no es una mera especulación sociológica. La mala imagen de la Fiscalía aumenta 12 puntos (llega hasta el 52 %), la de la Contraloría 14 puntos. Los partidos políticos, el sistema judicial, el Congreso, la Corte Suprema de Justicia están en los últimos lugares de favorabilidad. La reprobación a la gestión del presidente de la República vuelve a subir (llega al 49 %) y la sensación de que las cosas van empeorando sube del 37 al 51 %.

Las cifras de Gallup acreditan ese bajísimo nivel de legitimidad de las instituciones. Por lo que se ve, la incesante propaganda gubernamental no ha calado en la gente. Ni ha cambiado la percepción negativa del desempeño de las entidades oficiales. La población se topa con la realidad al salir de su casa, y no es la que refleja la pauta televisiva.

¿Con tan baja legitimidad, con esa casi nula credibilidad, generadas en buena parte por liderazgos endebles y en los que pocos confían, es que el Gobierno y las instituciones piensan asumir retos y compromisos como la reforma del equilibrio de poderes, la tributaria o la refrendación popular de los acuerdos con las Farc?

La legitimidad y la credibilidad no se compran con propaganda. La autosatisfacción gubernamental tiene que ceder paso a la acción transparente y a los resultados visibles. Hay que bajarse del pedestal.