¡Qué bueno aprender de un maestro tan sabio, pluralista y profundo como Carl Gustav Jung…
El brillante siquiatra suizo incursionó con mente abierta en muchos campos, supo alejarse de Freud y decía:
Si reconozco mi "lado oscuro" acepto que yo mismo soy el enemigo que necesita ser amado.
Quien es inconsciente de su "sombra" proyecta sobre otros el mal que hay en sí mismo.
Tan cierto: Con humildad el sabio acepta que lo que se llama el mal, está en todos, actuante o en potencia.
Con amor hay que ver al otro no como un enemigo, sino como un ser desconectado de su esencia divina.
El reto es no juzgar en absoluto, respetar el proceso del otro y comprender sus vacíos y su inconsciencia.
Casi siempre criticas en otros lo que tú mismo tienes o tuviste, y aún no te lo has perdonado. No juzgues.
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