<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
SI ASÍ FUE EL DESAYUNO
  • SI ASÍ FUE EL DESAYUNO |
    SI ASÍ FUE EL DESAYUNO |
Por JUAN DAVID ESCOBAR VALENCIA | Publicado el 21 de octubre de 2012

Fue patética la reacción de algunos medios de comunicación capitalinos, más conocidos como prensa oficial, de algunos noticieros regionales y de parte de la “dirigencia” que se arrodilló por favores gubernamentales, a la fracasada reunión en Noruega donde fueron a hacer el Oslo con los impuestos que pagamos todos, en ese supuesto proceso de paz con delincuentes disfrazados de “revolucionarios”, sordos y autistas, que la única partitura que tienen es la de no respetar ni siquiera lo que ellos mismos firmaron y redactaron durante casi dos años.

Casi lacrimógenas las declaraciones de los cómplices de este adefesio, que muy torpemente intentaban negar la realidad de un fracaso que apenas comienza, sustentadas en la hipótesis que no teníamos por qué extrañarnos de las declaraciones de los cabecillas del grupo narcodelincuente, pues ellos no iban a llegar a la mesa llorando y arrepentidos.

No sé si son tontos o nos creen tontos al pensar que vamos a creerles que lo predecible le quita lo errado a esta payasada. Que nos digan que lo importante no era esta fase sino la posibilidad de las que siguen, es un ejercicio de onanismo mental, de autosatisfacción ficticia que falsamente materializa por anticipado lo que muy probablemente no existe.

Los que no tenemos que ser políticamente correctos, en español “hipócritas”, los que no tenemos que mostrarnos tibios para poder conseguir votos en todos los sectores posibles, los que no tenemos que aplaudir a la Casa de Nariño para que nos den un contrato o pauta oficial, los que no podemos ni queremos irnos a vivir a París o a Caracas si el país se sale de madre, los que decimos lo que pensamos y defendemos lo que en la casa nos enseñaron que era lo correcto y obligatorio, podemos decir sin miedo que lo del jueves pasado fue una vergüenza innecesaria y la señal de que no estábamos equivocados quienes expresamos hace unas semanas que este “proceso de paz” era un error monumental, estaba mal planteado, pésimamente estructurado y sustentado, y sobre todo, inoportuno.

Por todo esto es que no me da pena decir, así la mamertera que me insulta encapuchada con seudónimos en la prensa intente desacreditarme sin argumentos, que me alegro que las cosas salieran mal. Dirán que no quiero al país, pero resulta que es todo lo contrario, porque no quiero ver a más del 98 % de los colombianos humillados por los asesinos que han vivido de nosotros durante cincuenta años y ahora aseguran que son ellos las víctimas. Porque no quisiera que las generaciones posteriores tengan que aceptar que las que las precedieron no tenían los genes de Bolívar, sino ADN de gallinas cobardes.

Y para no dejar nada a mitad de camino, no solo me alegro de que se diera este primer fracaso. Espero que siga fracasando, cada vez más rotundamente, así el gobierno y los medios a su servicio maquillen con veinte capas de base el fiasco en que se metieron. Espero que las cosas sigan mal, para que al final podamos esperar que todo pueda salir bien.