Científicos de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) desarrollaron un test genético que revela la procedencia de los ancestros y las características de las comunidades en las que vivían hace decenas de miles de años.
En un trabajo publicado en Public Library of Science (PLoS), los científicos aseguran que este test permite determinar si nuestros antepasados procedían de una comunidad pequeña, de una comunidad grande y cosmopolita o si vivían en grupos aislados.
A través de esta prueba también se puede detectar si los padres de una persona o sus ancestros tenían algún tipo de vínculo familiar, por ejemplo si procedían de una comunidad en la que el matrimonio entre primos hermanos era habitual.
Los investigadores indicaron que este hallazgo permitirá identificar aquellas comunidades donde una escasa diversidad genética puede incrementar el riesgo de enfermedades genéticas, como la fibrosis quística o la distrofia muscular.
Los científicos analizaron el ADN de más de 1.000 personas de 51 grupos étnicos, incluidas comunidades amazónicas, europeas y de las islas del Pacífico, e identificaron a aquellos que habían heredado una copia idéntica de material genético de sus progenitores.
Esta condición se llama homocigosis e indica que el padre y la madre del individuo tienen un antepasado común. Las pruebas permitieron constatar que la población nativa de Suramérica tenía el porcentajes más alto de ADN compartido, lo que sugiere que esas comunidades fueron pequeñas y vivieron en condiciones de aislamiento durante numerosas generaciones.
Por contra, las comunidades africanas presentaban el menor grado de similitud genética, lo que indica que fueron poblaciones más cambiantes y diversas a lo largo de los años.
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