Es el único poeta (Sonsón 1938) que presenta un libro luciendo su camiseta de bachiller modelo 58 de la Pontificia Bolivariana. Lo hizo en la Fundación Otraparte en el lanzamiento de "Mis versos, sonetos y décimas".
A Hugo Álvarez Restrepo, Huguis para su furioso colectivo de admiradoras, lo llaman para hacer un soneto, invento italiano, o una décima, creación del español Vicente Espinel, y está ocupado redactándolas.
Este "boquisucio" que suelta madrazos como quien desgrana rosarios, retrata su visión del mundo en "los catorce versos (que) dicen que es soneto", o en una de las jijuemil décimas o espinelas que ha parido.
Filántropo y profesor de arquitectura, vive debajo de un sombrero. Si las modelos exitosas no repiten cucos, Hugo, el de cuidado bigote exlibidinoso, no repite sombrero. Usted ve a "Penjaus" Hugo sin sombrero y lo desconoce. Se lo quita para fornicar. Dicen.
Nada de lo humano le ha sido extraño. Es arquitecto-poeta de la UPB y sus casas, como sus versos, son firmes. Imposible encontrarle un edificio Space en cualquier soneto.
Parte de su diploma lo invirtió en el diseño y construcción del Palacio Municipal de Envigado. El alcalde Héctor Londoño y su gente pueden dormir, perdón, trabajar tranquilos. O en el Edificio de la Cámara de Comercio de Medellín, del cual fue asesor.
Es fotógrafo primero y sonetista o decimero después. Se luce como pintor de brocha frágil. ¿Hay que componer alguna canción? Pídansela al coleccionista y miembro de la Corporación Daniel Uribe. Siendo piernipeludo, le montó la perseguidora al seco Agustín Lara. Descansó cuando logró coronarle autógrafo al amor de María Bonita, María Félix, quien estaría cumpliendo 100 años.
Para el canal TELEVIDA hizo dos series de 24 capítulos. Una llamada Abuelos de hoy, y otra, más tierna, Canas al aire. La noche de Otraparte pasó la ponchera en demanda de fondos para sus cuchitos sonsoneños. (Esta columna es una infame lagartada para que acepte mi hoja debida de aspirante al ancianato. "Cuando llegue la ocasión").
Le ha rendido el batido vital para ser modelo de la agencia Informa. No fue modelo siendo muchacho pispito de ojos sino ahora, gechón, como le gusta escribir esta palabreja dándole un patadón en las partes nobles a la ortografía. Hizo comercial para pañales desechables y "espero que me tengan en cuenta para uno de Campos de Paz", pontificó, irónico, mamagallista siempre, en alguna de las tertulias que frecuenta. Porque se tiene confianza para echar paja.
Para la recordada Lucila González de Chaves, quien presentó el libro, Hugo es un ser humano excepcional, gentil, alegre, leal, buen amigo, inteligente…. Mejor dicho, lo hicieron y botaron la horma.
Ahora mismo prepara un soneto con décima en plato aparte para inmortalizar un tromboembolismo pulmonar que lo mandó a la Cardiovascular. Médicos, su esposa María Isabel "i" hijos dicen que hay "Huguis" para rato.
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