Hace cuatro meses, más de medio país pedía su renuncia. No le perdonaban el papelón en el Suramericano de Perú y la eliminación para los Juegos Olímpicos de Londres. Hoy, cuando acaba de clasificar a la sub-20 a los octavos de final del Mundial juvenil de manera invicta, es héroe.
El técnico Eduardo Lara Lozano, de 51 años, firma autógrafos y posa para las fotos, incluso más que los propios jugadores. Vive un gran momento deportivo y personal y, como en sus grandes gestas, lo hace acompañado de su hija Valentina, de 11 años de edad, a quien define como "un angelito", tal como les respondió a los periodistas coreanos que le preguntaron quién era la pequeña que no lo desampara.
Un día dijo que su sueño era estar en un Mundial con Colombia. Lo cumplió en Holanda y en otras naciones, pero ahora se le presenta en su propio país. ¿Eso que significa para usted?
"Más responsabilidad, porque todos están pendientes de lo que hace la Selección sub-20. Le doy gracias a Dios por estar en el cuarto mundial. A Nigeria no pude ir por el ascenso que me hicieron a mayores. Por eso estoy contento, complacido por ese privilegio, por el honor que me han dado de ser el técnico de este equipo y a la espera de conseguir el objetivo que nos trazamos".
¿Qué lo hace tener tanta firmeza cuando muchas de sus decisiones han dividido al país, como sucedió en días recientes con los jugadores que salieron?
"La tranquilidad, porque hago mis cosas con honestidad y transparencia. No tengo que esconderle nada a nadie, en absoluto. Y el gran conocimiento que tengo de todos y cada uno de los jugadores de estas categorías en el país".
¿Se ha sentido atacado injustamente?
"Yo le resto importancia a eso. Cuando han surgido cosas relacionadas con jugadores, no es mi estilo salir a empujar o tirarlos al abismo. Prefiero quedarme callado y que la gente, a veces malintencionada, piense y diga lo que quiera. Tengo mi conciencia tranquila, cuando llego a mi cuarto a descansar pongo mi cabeza sobre la almohada y lo puedo hacer con tranquilidad. Para esto uno debe tener carácter y yo creo que tengo todo para estar al frente de una Selección".
En los grandes eventos y triunfos lo hemos visto acompañado de su hija Valentina. ¿Qué representa esa presencia para usted?
"Ella es parte de mi vida, un amor de hija, es un angelito que siempre ha estado conmigo, siempre y cuando sus actividades académicas se lo permitan. Cuando ella nació me gané el título nacional con el Valle. De ahí en adelante vinieron otras tres victorias. En todos los triunfos, con Quindío, en el Suramericano de 2005, los Centroamericanos, los Bolivarianos, Toulon, en todos, ella estuvo muy presente. Es lo más lindo que puedo tener a mi lado cuando estoy en competencia".
¿Qué siente cuando ella está cerca, tranquilidad, alegría, como sucede ahora?
"Es algo muy lindo, porque tu sabes que cuando los resultados se dan un bus, un jumbo o lo que sea, son pequeños para toda la gente que va a llegar. Pero cuando se pierde, uno mira y solo encuentra a Valentina, a la esposa (Lilian Campo) y a los pocos amigos que siempre va a encontrar en las buenas y las malas. Pero yo siento gran tranquilidad y alivio de poderla tener. Ella es un ser humano inteligente, sabe manejar la situación cuando las cosas no se dan, las sabe aceptar también".
¿Qué personas, además de Valentina, han sido su gran soporte en los nueve años que lleva con las selecciones de Colombia?
"Primero, el cuerpo técnico que he tenido desde que llegué a la Selección. Siempre me han acompañado y eso es buena muestra de que ha habido gran amistad y colegaje en la parte humana y de trabajo, porque de nos ser así en esta labor, en la que hay momentos buenos y malos, se hubiera roto todo. Pero de igual manera hay personas a las que debo agradecerles, a los presidentes y dignatarios de la Federación desde que llegué. Ellos confiaron en mí y me dieron la oportunidad".
¿Entre ellos hay alguien especial?
"El presidente Luis Bedoya es como un padre. Me aconseja, me señala el camino que debo tomar. Yo le he seguido sus consejos, porque es un hombre de mucha experiencia con selecciones. Me siento complacido y orgulloso de tenerlo como un padre en el fútbol".
Después de haber tenido la experiencia con los mayores y retornar con los juveniles, ¿tiene claro cuál es la categoría en la que le gustaría seguir su carrera?
"Es lindo cuando uno trabaja pensando en un futuro, porque eso es lo que se hace con los juveniles. Ahora que el profesor Bolillo Gómez está con los mayores y nos reconoce la labor de base al recibir jugadores bien formados, todos unos señores, uno se siente orgulloso. Ver triunfar a Hugo Rodallega, Falcao García, Fredy Guarín, David Ospina, Wason Rentería, Pablo Armero, Cristian Zapata, Darwin Quintero y Camilo Zúñiga, entre otros, genera orgullo. Y uno dice, quiero seguir formando y buscando futbolistas para el país pero, a veces no es lo que uno quiera sino lo que el destino mande. Por ahora me siento feliz, esto es una vocación, algo que llevo en el alma, en el corazón, lo siento, lo vivo día a día y los jugadores me lo hacen sentir así con su respeto, con lo que hacen por mí. Por ahora estoy en la juvenil y me siento muy cómodo".
Independiente de lo que pase en el Mundial, ¿qué planes tiene hacia el futuro, sueños?
"Vamos a esperar. Uno en esto depende de los resultados. Meses atrás se pedía mi cabeza y, por fortuna, los directivos decidieron que me quedara. Fuimos a Toulon, quedamos campeones y ahora estamos en el Mundial con el anhelo hacer una gran campaña. Gracias a Dios tengo propuestas de trabajo, porque en los nueve años que llevo con las selecciones se ha hecho buena labor, afuera se ha valorado, tengo una puerta abierta si quiero irme. Lo estoy mirando, pero en el fútbol no se puede decir qué va a pasar".
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8