Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Durante siete décadas, la historia de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo- AFIDRO ha estado ligada a la evolución del sistema de salud en Colombia. En medio de reformas, debates sobre acceso a medicamentos y avances científicos, el gremio ha acompañado los cambios que han marcado la innovación farmacéutica en el país.

  • La asociación reúne a compañías basadas en investigación y ha acompañado la evolución del sistema de salud colombiano. Foto: cortesía Afidro.
    La asociación reúne a compañías basadas en investigación y ha acompañado la evolución del sistema de salud colombiano. Foto: cortesía Afidro.
hace 9 horas
bookmark

En 2020, Colombia —como el resto del mundo— esperaba una vacuna. Los hospitales ampliaban camas en Unidades de Cuidados Intensivos- UCI, los médicos reorganizaban turnos y el sistema de salud operaba bajo una presión atípica. La pregunta que se hacía toda la sociedad era: ¿cuándo llegarían los medicamentos que pondría fin a la pandemia por COVID-19?

Cuando las primeras dosis de vacunas llegaron a Colombia hubo una sensación de esperanza colectiva. No eran solo vacunas: detrás de ellas estaba el conocimiento científico acumulado durante años, ensayos clínicos que avanzaban a gran velocidad y una cooperación internacional para responder a la emergencia sanitaria. También hubo decisiones regulatorias que permitieron evaluar la evidencia disponible y autorizar su uso en tiempo récord. En ese proceso menos visible —el de las reglas, los consensos y las discusiones técnicas que permiten que un tratamiento entre a Colombia— ha estado Afidro durante setenta años.

Desde 1956, la Asociación ha participado en ese proceso; ha dialogado con el Estado, ha sobrellevado reformas estructurales e intervenido en debates complejos sobre acceso, precios y sostenibilidad, en un sistema de salud dinámico que constantemente está en transformación.

Para Ignacio Gaitán, presidente ejecutivo, el propósito del gremio se resume en una idea concreta: “Trabajar para que los pacientes de Colombia tengan una mejor calidad de vida”.

Habla desde la experiencia de un sector que ha atravesado crisis económicas, reformas profundas y tensiones regulatorias. “Hemos logrado sentarnos con los diferentes actores y encontrar soluciones de cara al mejoramiento de la vida de las personas. Es un trabajo que obliga a ser resiliente. No olvidemos que el sistema de salud es por y para las personas”.

Organizarse para tener medicamentos disponibles

En 1956, conseguir medicamentos no era un asunto garantizado. Colombia era un país mayoritariamente rural, con grandes brechas entre las ciudades y el campo, y con un sistema de salud fragmentado, muy distinto al que surgiría décadas después con la creación del Sistema General de Seguridad Social en Salud en 1993 y su apuesta por la cobertura universal.

Aunque en Colombia ya operaban laboratorios nacionales y filiales de compañías farmacéuticas internacionales —como Abbott, Squibb o Bayer— que producían antibióticos, analgésicos y sueros, buena parte de las materias primas continuaban llegando del exterior, una característica de la industria que, en buena medida, se mantiene hasta hoy. La industria farmacéutica empezaba a consolidarse, pero en una economía marcada por controles cambiarios y escasez de divisas esa dependencia hacía que el abastecimiento de medicamentos pudiera volverse frágil e incierto, de acuerdo con registros de Afidro.

El 24 de septiembre de ese año, un grupo de compañías tomó una decisión que fue más allá de lo empresarial, se organizaron en la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo, Afidro, para asegurar que los medicamentos siguieran llegando a Colombia.

Bernardo Saíz de Castro asumió la presidencia de la primera Junta Directiva Provisional y Misael Pastran Borrero, quien años más tarde llegaría a la Presidencia de la República (1970 – 1974), fue designado gerente. Afidro nació en Cali, en un momento en que tanto filiales de compañías internacionales como laboratorios nacionales comenzaban a articularse alrededor de un mismo gremio. Entre esas empresas también estaba Tecnoquímicas, una compañía farmacéutica colombiana, que hacía parte de la asociación. Entre 1956 y 1959 la Junta se reunió 77 veces. No eran encuentros protocolarios. Eran sesiones marcadas por la urgencia de garantizar el abastecimiento de medicamentos en un país donde la atención en salud dependía en gran medida del sistema del Seguro Social y de distintas redes hospitalarias.

Desde el comienzo quedó claro que el papel del gremio no se limitaría a representar intereses empresariales. Su tarea sería también técnica para dialogar con el Gobierno, proponer soluciones y crear condiciones para que la importación, la producción y la distribución de medicamentos fueran posibles para los pacientes colombianos en un entorno económico adverso.

En su historia institucional, Afidro llegó a tener incluso una caja de compensación propia, Comfamiliar Afidro, de la cual surgiría años después el barrio Afidro, ubicado sobre la calle 80 en Bogotá. Durante décadas, además, la sede histórica de la asociación estuvo ubicada cerca de la Plaza de Toros La Santamaría, desde donde el gremio acompañó buena parte de las discusiones sobre el desarrollo del sistema de salud en el país.

  • 70 años lleva la industria farmacéutica multinacional contribuyendo a transformar la salud del país
  • 70 años lleva la industria farmacéutica multinacional contribuyendo a transformar la salud del país
  • 70 años lleva la industria farmacéutica multinacional contribuyendo a transformar la salud del país
  • 70 años lleva la industria farmacéutica multinacional contribuyendo a transformar la salud del país
  • 70 años lleva la industria farmacéutica multinacional contribuyendo a transformar la salud del país
  • 70 años lleva la industria farmacéutica multinacional contribuyendo a transformar la salud del país
  • 70 años lleva la industria farmacéutica multinacional contribuyendo a transformar la salud del país
  • 70 años lleva la industria farmacéutica multinacional contribuyendo a transformar la salud del país
  • 70 años lleva la industria farmacéutica multinacional contribuyendo a transformar la salud del país
  • 70 años lleva la industria farmacéutica multinacional contribuyendo a transformar la salud del país

Defender la estabilidad en tiempos de control

En los años sesenta y setenta, con el crecimiento acelerado de las ciudades y la expansión de la red hospitalaria, la demanda de medicamentos aumentó de forma significativa. La industria farmacéutica también se expandió: su participación dentro de la manufactura pasó del 3 % a cerca del 3,4 % en 1972, y el empleo al interior de las compañías farmacéuticas creció de manera sostenida, al pasar de 8.505 trabajadores en 1970 a casi 14.000 al final de esta.

Sin embargo, ese crecimiento no fue estable. La producción registró caídas importantes en algunos años —como en 1975 y 1977— en medio de devaluaciones, presiones inflacionarias y controles económicos. En ese entorno incierto, el gremio empezó a respaldar sus posiciones con estudios técnicos y a buscar reglas más claras para el sector. De acuerdo con Afidro, no era solo una discusión sobre precios. Era, sobre todo, una discusión sobre continuidad.

En los ochentas y noventas, la crisis económica y las reformas institucionales, transformaron el sistema de salud. La nueva Constitución y la Ley 100 ampliaron la cobertura y cambiaron la manera en que los colombianos accedían a servicios médicos.

Con más personas dentro del sistema, el reto ya no era solo traer medicamentos, sino garantizar que el modelo pudiera sostenerlos. El debate sobre acceso y sostenibilidad se volvió central. Afidro estuvo ahí, entendiendo las necesidades del sector y de la gente, y se articuló con un sistema más regulado y más vigilado.

Hacer sostenible el derecho a la salud

Con el nuevo siglo, la conversación se volvió más técnica: ¿cómo evaluar qué medicamentos financiar?, ¿cómo equilibrar innovación y presupuesto disponible?

Se crearon políticas farmacéuticas, se fortalecieron los mecanismos de evaluación y, con la Ley Estatutaria 1751 de 2015, la salud fue reconocida como un derecho fundamental.

Para Catalina Bello, directora de Acceso y Sostenibilidad, la discusión en Afidro siempre vuelve al mismo punto: “Siempre estamos buscando una solución para que los pacientes tengan a disponibilidad esos medicamentos que les van a cambiar el curso de su enfermedad”. Detrás de cada decisión técnica, insiste, hay una persona esperando tratamiento.

Cuando la ciencia se volvió conversación pública en el país

En los últimos años, el gremio salió de las mesas cerradas y empezó a hablarle más al país. Impulsó encuentros, alianzas y campañas para combatir la desinformación.

La pandemia por COVID- 19 evidenció por qué esa conversación importa. Mientras el sistema se transformaba para atender la emergencia, el país esperaba una vacuna. Detrás de su llegada hubo investigación científica, coordinación internacional y decisiones regulatorias.

Martín Medina, coordinador de Tecnología, lo entendió con claridad al escuchar sobre las terapias que sirvieron de base para las vacunas contra el COVID-19. “Ahí comprendí cómo los medicamentos fabricados por nuestros asociados salvan y transforman vidas en todo el mundo”, dice.

La historia de Afidro no es solo la de una asociación empresarial. Es la de un sector que ha tenido que adaptarse a crisis económicas, reformas profundas y emergencias sanitarias sin perder de vista que detrás de cada medicamento hay una vida que depende de él.

*Contenido en colaboració con Afidro.