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El presidente de EE. UU. escogió ayer al jurista que reemplazaría en la Corte Suprema al magistrado Anthony Kennedy, una ventaja a la hora de decidir sobre temas claves.
En un año fundamental para su gobierno teniendo en cuenta que se disputan para noviembre las elecciones legislativas, el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, cuenta con una ventaja que se suma al apoyo incondicional de sus bases: la Corte Suprema, máxima instancia de la justicia del país norteamericano, ahondará en su línea conservadora tras la salida del juez Anthony Kennedy.
Trump postuló ayer a Brett Kavanaugh, juez del circuito de apelaciones de Washington desde 2006, de tendencia de derecha. Con esto no sorprende a nadie en el país, puesto que medios y legisladores liberales ya se preparaban a las implicaciones de una coyuntura que seguirá beneficiando a la contraparte durante décadas —dada la relativa juventud del nominado— en una amplia gama de temáticas que hoy causan polémica pero que estarían sentenciadas.
El acceso a las armas; la prohibición del aborto y del consumo de marihuana según el estado; la restricción a inmigrantes hispanos o musulmanes; el freno al Obamacare;...