Los acontecimientos que aborda la película con ese nombre, y recién estrenada en Colombia, fueron cruciales en la Segunda Guerra Mundial.
Cientos de miles de aliados se vieron forzados a evacuar en el puerto francés de Dunkerque (frontera con Bélgica), pagando alto precio por bombardeos alemanes.
FOTOmuseo imperial de guerra
Las aspas ruidosas de los aviones Junkers Ju-87 “Stuka” lanzaban muerte desde el cielo sobre cientos de miles de hombres, y sonaban como trompetas del apocalipsis. Hoy el mundo experimenta, desde las salas de cine, esa pesadilla que enfrentaron los soldados aliados en la batalla de Dunkerque (1940), y ese drama de estar tan cerca de casa pero sin antes cruzar un infierno en la costa y en el mar para llegar.
La película nombrada en honor al único puerto que le dio esperanzas a los aliados frente a una inapelable derrota a manos de los nazis, trae de nuevo a la memoria de historiadores y expertos la importancia que tuvieron los sucesos de mayo y junio de 1940 para el desarrollo e incluso el desenlace de la Segunda Guerra Mundial (SGM).