A pesar de las constantes alertas de la Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos sobre la crisis social que vive Nicaragua, la situación no mejora. Mientras la cifra de fallecidos a causa de la represión del régimen llegó a 322 personas, de acuerdo con el último reporte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el problema del país tiene dos escenarios más: la persecución contra los periodistas que trabajan para medios independientes y un fenómeno migratorio.
Su presidente, Daniel Ortega, y la vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, han sido condenados por organismos internacionales y organizaciones del país por la represión que han ejercido contra el pueblo desde el pasado 18 de abril, día en que una reforma pensional se convirtió en el motivo que hacía falta para que la población saliera a las calles a pedir un cambio. Pero Ortega ha respondido mediante la fuerza: censurar las protestas, atacar a los manifestantes y negar ante la comunidad internacional...