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Solo pocas semanas después de que el presidente francés se reuniera sopresivamente con Trump, su respaldo se desploma.
Una caída de popularidad de 10 puntos porcentuales en solo un mes, apenas iniciando el mandato, es una preocupación para cualquier presidente. Y mucho más si se trata de Emmanuel Macron, el personaje que ganó el máximo cargo en Francia al representar para la gente una renovación distante del populismo, un cambio fresco y fuera del sistema bipartidista, algo insólito en la historia moderna francesa.
Según la más reciente encuesta del instituto Ifop ordenada por el periódico Le Journal du Dimanche, el mandatario pasó de un 64 % de popularidad en el mes de junio —justo después de ganar las elecciones legislativas de forma contundente—, a contar con solo 54 % de aprobación en julio, dos semanas después de haber sido el cordial anfitrión de un presidente que era considerado hasta entonces todo lo contrario a lo que él representaba: Donald Trump (el 13 y 14 de julio).
¿Obedece esa pronunciada merma en su popularidad a la probable decepción de gran parte de su electorado, que lo vio como un personaje...