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Niños están consumiendo más del doble de azúcares añadidos que lo recomendado por la OMS, según estudio

La dieta de los niños debe regularse, debido a que el estudio reveló que los niños están consumiendo más del doble de azúcar de lo que sugiere la OMS.

  • Solo el 35 % de esos los azúcares que consumen los niños procede de alimentos con elevada densidad nutricional. FOTO: Pxfuel
    Solo el 35 % de esos los azúcares que consumen los niños procede de alimentos con elevada densidad nutricional. FOTO: Pxfuel

Según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños deberían consumir 25 gramos de azúcares añadidos al día; sin embargo, los niños españoles suelen consumir cerca de 55,7 gramos cada día.

Así lo demostró un estudio realizado por el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INYTA), de la Universidad de Granada. El trabajo de investigación fue publicado en la revista científica Nutrients y se hizo a una muestra de 1.775 adultos con hijos de entre 7 y 12 años.

La investigación fue liderada por Jesús Francisco Rodríguez Huertas, catedrático de Fisiología de la UGR. Participaron también investigadoras del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la UGR, del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.Granada), de la Red Ricors del Instituto de Salud Carlos III Red SAMID (Salud Maternoinfantil y del Desarrollo), del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos ‘José Mataix Verdú’ y del Centro de Investigación Biomédica de la UGR.

Así, su objetivo era estimar el consumo de azúcares añadidos, comparar la densidad nutricional de los alimentos y los azúcares que aportan a la dieta de los pequeños.

Según la investigación, “una alimentación rica en azúcares libres está asociada con un mayor riesgo de obesidad, síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares”.

Es por ello que se le debe prestar especial atención a los niños en su alimentación y relación con el azúcar. El estudio logró confirmar que “más de la mitad del azúcar añadido procede de alimentos con baja densidad nutricional”.

En la investigación también se logró determinar que el 65 % de los azúcares añadidos consumidos diariamente por los niños procede de alimentos y productos con baja densidad nutricional, el cual puede estar presente en productos como: el azúcar blanco, mermeladas, salsas, dulces, cacao en polvo, gaseosas, helados, galletas, néctares de fruta, pastelería y bollería industrial, barras de chocolate, tortas y repostería casera, energizantes, entre otras.

Otra alarmante cifra que lanzó esta investigación es que el otro 35 % procede, por el contrario, de alimentos y productos con mayor densidad nutricional. De densidad media, postres lácteos, bebidas vegetales y yogures azucarados o saborizados; y de densidad alta, batidos envasados con al menos un 90 % de leche, cereales de desayuno y leches infantiles enriquecidas.

Una de las principales conclusiones que tuvo la investigación fue que el valor nutricional de un alimento no debe evaluarse solamente en función del azúcar que contiene, sino que deben considerarse el resto de nutrientes que este puede aportar a la dieta, es decir, su densidad nutricional.

Se debe concienciar a la población para disminuir el consumo de todos los productos que contienen azúcares añadidos, prioritariamente de aquellos con baja calidad nutricional. En el contexto de una dieta saludable y nutricionalmente adecuada, se podría mantener un consumo ocasional (1-2 raciones/semana) de productos con calidad nutricional baja, siempre que el contenido de azúcares añadidos sea bajo o moderado”, aseguró Jesús Francisco Rodríguez Huertas, director del estudio.

Por otro lado, añadió que en la selección de los productos que se consumen puede habitar la diferencia, “se debería fomentar una menor presencia en la dieta de productos que están aportando cantidades significativas de azúcares añadidos en favor de otros similares o equivalentes sin azúcares añadidos, por ejemplo el yogur natural en lugar del yogur azucarado o saborizado”.

Otra de las sugerencias que realiza el estudio es “la reformulación de los productos que aportan azúcares añadidos y que son altamente consumidos; y la mejora del etiquetado nutricional, que debe ofrecer más información del aporte real de azúcares añadidos y minimizar la confusión con los azúcares naturalmente presentes”. En este sentido, son necesarias, según el investigador, “campañas de educación nutricional dirigidas tanto a padres como a niños”.

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