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Sin Reino Unido, a Europa no le cuadran las cuentas

El divorcio con los británicos deja al bloque con un millonario déficit presupuestal por subsanar y con profundas divisiones internas.

  • Tanto la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, permanecieron en una postura neutral durante las negociaciones económicas. FOTO Getty Images
    Tanto la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, permanecieron en una postura neutral durante las negociaciones económicas. FOTO Getty Images
25 de febrero de 2020
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El primer remezón del Brexit para Europa llegó con el fracaso de la cumbre para definir el marco financiero plurianual entre 2021 y 2027, que cerró la semana pasada sin que los países del bloque pudieran llegar a un consenso y, por el contrario, profundizó las grietas entre dos grupos de gobiernos enfrentados y un tercero que permanece neutral.

Y es que con la salida de Reino Unido como parte de sus socios, la Unión Europea (UE) deberá asumir un hueco presupuestal de cerca de 60.000 y 75.000 millones de euros para los próximos siete años (unos 10.000 millones de euros anuales). ¿De dónde sacarlos? Ahí radica la disputa que pone en vilo no solo los objetivos de la Unión a mediano plazo (en temas como investigación, tecnología y seguridad), sino tambien su cohesión y credibilidad política.

Bandos enfrentados

Como base para los dos días y medio de deliberaciones, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, puso sobre la mesa la cifra de 1,09 billones de pesos como tope de gastos de la UE en sus programas, es decir, el 1,074 % de la Renta Nacional Bruta (RNB) de los 27 países miembro.

Pero la propuesta no caló y el insatisfactorio desenlace de la cumbre presupuestal, que finalizó el pasado viernes, se produjo tras el enfrentamiento de, por un lado, Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia, que proponían un tope no superior al 1 % de la renta conjunta, mantener los reembolsos que se les reconocen por aportar más que otros países, además de recortar las ayudas a los agricultores.

Y de otro lado, 17 países autodenominados “Amigos de la Cohesión” por ser beneficiarios del fondo del mismo nombre (ayudas económicas ofrecidas por los países más ricos de la Unión), entre los que se encuentran España, Portugal, Grecia y Hungría, rechazaron el recorte propuesto a las ayudas agrícolas, que suponía una reducción del 14 %, así como una disminución del 12,1 % del Fondo de Cohesión.

Aceptar una medida de tal magnitud, hubiera implicado que las economías menos consolidadas del bloque dejaran de recibir subvenciones para sus agricultores y ganaderos, que les permiten producir alimentos de calidad bajo los estándares ambientales y de bienestar animal de la UE, y hubiera impactado la sensible Política Pesquera Común, que será protagonista en la futura negociación de un acuerdo económico entre el bloque y los británicos.

Por su parte, Francia y Alemania no se unieron a ninguna de las posturas. “Las diferencias son demasiado grandes para llegar a un acuerdo”, manifestó la canciller alemana Angela Merkel, mientras que el mandatario francés, Emmanuel Macron, afirmó que Europa “ha rechazado un mal acuerdo, porque no es la política agrícola la que debe pagar por el Brexit”.

Ya no suma y tampoco resta

Si algo queda claro ante la disparidad de criterios, es que el acuerdo posbrexit, que deberá alcanzarse antes que termine el año, no dejará contentos a los 27 socios. Y aunque el problema más inmediato a subsanar es llenar el hueco financiero tras el divorcio con los británicos, expertos coinciden en afirmar que si bien ese país ya no aportará recursos a la UE, tampoco será beneficiario de los fondos del bloque, lo que generará una especie de equilibrio.

Giovanni Reyes, analista de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, explica que es “indiscutible” que el presupuesto de la UE necesita un ajuste, pero en ese sentido, “para dar un ejemplo, uno de los renglones que más beneficiaba a los jóvenes en el Reino Unido era los fondos que la Unión Europea le daba para apoyar la educación universitaria. Así como Europa va a dejar de recibir los aportes de los contribuyentes británicos, serán los británicos las primeras víctimas del Brexit”.

Por su parte, Miguel Martínez, profesor de Relaciones Internacionales de la U. Externado, concluyó que “es evidente que una reducción del presupuesto obliga a que algunos países dejen de recibir ayudas del Fondo de Cohesión. La negociación del presupuesto recién empieza y cada país va a tener que ceder” .

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países del bloque se oponen a la reducción de ayudas del Fondo de Cohesión.

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