Bandas armadas ordenan a los ciudadanos abandonar las calles y paralizan barrios enteros en Venezuela para celebrar los velorios a sus líderes muertos y protestar por supuestos ajusticiamientos de la policía.
Desde finales de enero esta situación de intimidación se ha dado en al menos dos ocasiones.
El 4 de febrero, el norte de la céntrica ciudad de Maracay amaneció inundado de volantes que advertían de que no debía circular nadie pues el día anterior había muerto un joven supuestamente a manos de la policía científica (CICPC).
Ese día, los padres buscaron apresurados a sus hijos en las escuelas antes de la hora de salida y los comercios cerraron sus puertas porque los volantes alertaban de que quien ejerciera labores diarias en la calle se...