Su menuda figura y su tenue voz contrastan con el poder que transmite a través de sus creaciones. Desde el primer momento en que uno ve algo tan simple como la elegante K que simboliza su trabajo, uno descubre que la diseñadora Kika Vargas tiene una historia por contar, que esboza pinceladas de un relato mágico con cada flor que componen uno a uno sus vestidos y que al usarlos no solo se genera una libertad absoluta, sino que permiten entrar en un mundo de sofisticación y elegancia del cual será muy difícil salir, y la pregunta en este caso sería ¿quién quisiera salir de allí?
Pues sí, esa es Kika, quien el año pasado debutó con una colección exquisitamente femenina en Colombiamoda 2014, y este año tiene “el honor”, como ella misma lo describe, de cerrar la feria de moda más importante del país. “Colombiamoda me ha dejado florecer. Ha impactado mi carrera a nivel nacional e internacional y ha sido un impulso para mí como diseñadora en todos los sentidos. El año pasado tuve la oportunidad de estar en la pasarela de InFashion y a partir de allí he podido crecer, ayudar a evolucionar mi marca y fortalecer más el ADN de Kika Vargas”, comenta.
Esta vez, la inspiración de Kika se fue al lejano oriente y de allí trajo para su pasarela Glade by Kika Vargas a Japón, con sus geishas y samurais, con su tradicional vestuario compuesto por kimonos y armaduras y su particular y estricta disciplina que defiende y mantiene una tradición milenaria, que a través de los años se ha mantenido con fortaleza y a la vez se ha sabido alimentar de las novedades occidentales, como se verá hoy a las 9:30 p.m. en Plaza Mayor.
“La unión de oriente y occidente se verá en atuendos con cortes muy estructurales y arquitectónicos, que tienen impresas texturas trabajadas a mano que permiten transmitir la anatomía y el romanticismo de las flores con todo su colorido”.
Sí, flores, una imagen permanente en el trabajo de Kika, aquellas que le ayudan a encontrar y reencontrar su inspiración y que al preguntarle por cuál es la flor que más le roba el corazón, solo atina a responder que es incapaz de elegir, que reconoce que los nardos la cautivan por su forma, aroma y color, pero que el más pequeño pétalo de cualquier otra puede cautivar su atención.
Y por ello, el protagonista de este desfile será el Sakura, como se le denomina en el país oriental al árbol de cerezo, y que en paralelo también significa la disciplina de los samurais de observar florecer a estas plantas en primavera, de allí todo un trasfondo de reflexión que fluye a través de la infaltable seda en las creaciones de la diseñadora bogotana.
“La seda nunca me puede faltar. La libertad que me ofrece y el movimiento que les brinda a mis diseños la hace indispensable. Ella siempre es protagonista y esta vez va a estar acompañada de otras telas intervenidas a mano, se integrará con muchas texturas y formas; se complementará”.
Arte en movimiento
El objetivo central de innovar cada colección para materializar una combinación de conceptos e insumos, es que cada vestido sea considerado como una “obra de arte en movimiento, una obra que tú te pones y tú le das vida. Son las clientas las que le dan el toque extra a ese resultado final que desarrolla Kika Vargas”.
La mujer que viste Kika es una líder, una persona que sabe qué le gusta, cómo le gusta y sabe para dónde va, siempre con las ideas claras. Alguien que sabe portar un vestido con elegancia y sofisticación, pero que al mismo tiempo tiene las herramientas para tomas las riendas de su vida en sus manos, “es una mujer vanguardista que vive la sofisticación como un estilo de vida, en el que hay que conocerse muy bien a sí misma para poder experimentar. Es entender quién soy yo y explotar las virtudes que uno tiene. ¡Ah! Y que no use crocs, es fundamental”.
Kika, al igual que sus clientas, sabe moverse con determinación, con ritmo, y es gracias a eso que la música es un aspecto fundamental en sus desfiles. Son las notas de las canciones las que le dan los impulsos para empezar a dibujar, a sentir texturas, a unir telas y complementos y tener el empujón final para que brillen con luz propia en la pasarela. Como ella misma lo dice: “La música inspira, impulsa, motiva, y lo más importante, acompaña”. Y aunque la música de sus presentaciones a veces es mística y única, Kika también se deja invadir por tonadas comerciales como las de Taylor Swift. Es fan número uno de ella y uno de sus sueños es vestirla y poder tenerla y escucharla en una de sus pasarelas; “es una mujer única, decidida, ha sabido llevar su carrera como debe ser y es hermosa”.
Hoy su inspiración es Japón, pero mañana puede ser Caño Cristales o Santa Cruz de Mompox. Para Kika, Colombia tiene muchos lugares que ofrecen inspiración, “son sitios que no existen en ningún lugar del mundo e inspiran sofisticación”. Además, a su criterio la industria de lujo en el país sí existe y cada vez va más en aumento, por ello, tanto ella como otros diseñadores se enfocan en este público, un trabajo que no solo vende productos lujosos, sino que educa a la mujer colombiana a que se vista con siluetas sueltas, de una forma sexi sin necesidad de escotes o faldas altas y para que muestre sus curvas “sin necesidad de estar forrada”.
Al final, a la hora de vestir se trata de generar un balance donde los detalles de cada atuendo resalten sin afectar a los demás, siluetas y diseño complementándose entre sí para lograr convertirse en una mujer al estilo Kika Vargas, alta costura para el día a día, “y próximamente vendrá una colección de hombres estilo Resort: camisas de flores, pantalones de flores y trajes de baño, todo lo que tenga que ver con lo tropical, eso sí, siempre elegante, la pareja perfecta de una mujer Kika Vargas”.
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