Tres meses de inteligencia militar les permitieron a las autoridades establecer que se estaba planeando la movilización de un cargamento de armas desde Medellín hacia el Urabá antioqueño, que sería propiedad de una estructura del Clan del Golfo. Fue así que este jueves 7 de noviembre en la noche, se desplegó una operación liderada por la Cuarta Brigada del Ejército, en articulación con la Policía Metropolitana y la Secretaría de Seguridad, en el corregimiento San Sebastián de Palmitas, zona rural de la ciudad, y se pudo evitar que una importante cantidad de armas llegara al grupo armado ilegal.
La operación, que se dio en desarrollo del Plan de Campaña Ayacucho, terminó con la identificación de las personas que pretendían transportar las armas, quienes huyeron en cuanto se dieron cuenta de que las autoridades iban tras ellos. La tropas militares motorizadas estaban estacionadas en San Jerónimo, cerca del corregimiento San Sebastián de Palmitas, y detectaron movimientos sospechosos en un vehículo de alta gama, en esta vía que comunica a Medellín con el Urabá, explicó el brigadier general Jorge Ricardo Hernández Vargas, comandante de la Cuarta Brigada del Ejército Nacional.
Le puede interesar: Gobernador Rendón rechaza nueva invitación de Gobierno Petro sobre paz total: “Ni con disidencias, ni Clan del Golfo, ni ELN”
Por ello, se acercaron para hacer una inspección y en ese momento las personas que estaban allí se bajaron del vehículo y emprendieron la huida. En el lugar dejaron unos bultos tirados que tenían dentro un total de 10 fusiles que se cree serían enviados a hombres de la subestructura Carlos Vásquez de la Estructura Central Urabá del Clan del Golfo, que ha estado involucrada en múltiples ataques contra la fuerza pública y la población civil, no solo en Antioquia sino también en Córdoba.
Manuel Villa, secretario de Seguridad de Medellín, explicó que entre los 10 fusiles hay cuatro R4 calibre 5.56 y 6 fusiles R1 calibre 7.62 mm. De acuerdo con datos del Ejército, los primeros tienen capacidad para disparar en modo automático y semiautomático, “con una cadencia de fuego de hasta 850 disparos por minuto y un alcance efectivo de aproximadamente 400 metros”, mientras que los segundos son usados con frecuencia en enfrentamientos urbanos por su facilidad para maniobrar y aumentar el daño que puede causarse a las unidades militares. “Este calibre es ampliamente utilizado por organizaciones terroristas debido a su resistencia y disponibilidad en el mercado negro”, indicaron desde la Cuarta Brigada.
Lea también: Gobernador de Antioquia critica de nuevo diálogo con grupos armados ilegales que tienen azotada a la población: “Es una tomadera de pelo”
Por su lado, el secretario también confirmó que en los bultos se hallaban ocho proveedores y que cada fusil está avaluado en $25 millones, es decir, $250 millones en total. Según datos de inteligencia militar, las armas tenían como destino el Urabá antioqueño, donde serían entregados a alias Chiquito Malo, cabecilla principal del Clan del Golfo, y a alias Richard, cabecilla de la Estructura Central Urabá. Este último es el presunto responsable de coordinar los múltiples atentados y homicidios selectivos en esa región.
Le puede interesar: Un hombre intentó asesinar a su expareja en un local en Medellín; las autoridades lo buscan
“Esta estructura es considerada uno de los brazos delictivos más peligrosos del Clan del Golfo”, señalaron desde el Ejército. El material de guerra fue puesto a disposición de la Policía Judicial para que adelante los procesos correspondientes. Villa resaltó que este es un importante golpe a la estructura ilegal porque los deja por el momento sin la capacidad que ganarían con los fusiles en su brazo armado.