Un aberrante caso de explotación sexual quedó al descubierto, con la judicialización, por parte de la Fiscalía General de la Nación, de una mujer que presuntamente mantenía encerradas en un bar de Villavicencio (Meta) a cuatro jóvenes, algunas de ellas adolescentes, que había llegado a esa ciudad engañadas desde Medellín.
Según el ente acusador, los hechos ocurrieron entre el 27 de abril y el 8 de mayo de 2024, luego de que las mujeres recibieran, en la capital antioqueña, una oferta para trabajar como meseras en el Meta.
Al llegar a Villavicencio fueron conducidas a un bar que sería propiedad de la acusada, una mujer que se hacía llamar “Ivonne”, y quien les dijo que debían realizar actividades sexuales y permanecer hasta altas horas de la noche cuando se retirara el último cliente.
“Estas jóvenes estaban encerradas, vigiladas por cámaras, y no las dejaban salir hasta en horas de la noche, cuando salían a trabajar. De igual manera, dice que las trajeron engañadas, ya que les dijeron que iban a trabajar como meseras. Y en otra oportunidad le habían dicho que iban a trabajar como modelos”, dijo el fiscal del caso, durante la audiencia de judicialización.
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La pistas para dar con las jóvenes comenzaron a ser seguidas por la Fiscalía tras la búsqueda de las madres y, en particular, de una que rastreó por la aplicación del móvil la ubicación de su hija.
“Ivonne”, fue identificada mediante reconocimientos fotográficos e información que daba cuenta que era la persona que las cuidaba, les alojaba, les decía cuánto tenían que cobrar por una botella, por una cerveza, a qué horas tenían que salir.
“Ella nos dijo que teníamos que pagar los pasajes y los gastos que se han invertido en ellas”, confesó una de las víctimas, de acuerdo con el relato del fiscal, que agregó que las jóvenes “dijeron que sí pagaban, que ella pagaba los gastos que que habían generado, pero que si podían irse otra vez para Medellín”
El fiscal, indicó al juez que “Ivonne”, les dijo que no, “que tenían que quedarse mínimo 20 días, y luego les expresó que tenían que estar listas a las 8 de la noche, que cuando llegaran los clientes para que la para que los atendieran”.
En otro momento de la audiencia, el fiscal expuso otra confesión de una víctima en la que indicó que las obligaban a estar con los clientes: “teníamos que tener relaciones sexuales con ellos, y que estos nos pagaban 80.000 pesos, y que mínimo dejaran esa situación o esa labor en 70.000”.
A pesar de estas pruebas, las confesiones y el aporte que hizo una de las víctimas de los tiquetes terrestres que fueron cancelados, y por las cuales se transportaron desde e Medellín hacia Bogotá y de allí a Villavicencio, “Ivonne” no aceptó el cargo y, por decisión de una juez de control de garantías, deberá cumplir medida de aseguramiento privativa de la libertad en su vivienda, mientras avanza el proceso judicial.
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