Los niños no pueden jugar en las calles y todos tienen que salir con tapabocas para evitar los efectos dañinos del aire: los habitantes de las ciudades más contaminadas del mundo viven casi todo el año bajo una bruma espesa que no les permite ver ni el azul del cielo ni el brillo de las estrellas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayor parte de la contaminación del aire “es obra del ser humano y se produce por la combustión ineficiente de combustibles fósiles o de biomasa; por ejemplo, los gases de escape de los automóviles, los hornos o las estufas de leña”.
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Con concentraciones superiores a 120 microgramos de partículas PM 2.5 por...