Juguemos jenga. Hay una torre hecha con varias piezas de madera y cuatro jugadores. A cada uno le corresponde un turno para ir sacando de a una pieza. La torre se va debilitando, va perdiendo estabilidad, pero de alguna forma se sigue sosteniendo por un tiempo. Al final, cuando es su turno, saca su ficha y toda la estructura se cae. Aunque no fue el que debilitó por completo la torre, sí es el que pierde el juego.
Pasa igual con el planeta y sus sistemas. La torre, en este caso la Tierra, se sobrepone, se regenera y soporta la retirada de muchas piezas. Sin embargo, llega un punto en el que no soporta que le quiten una ficha más y colapsa. Llega a los llamados puntos de no retorno o tipping points. Los jugadores son todos los países, aunque...